La Timidez
Todos hemos pasado en algún momento por una fase de timidez.
Por suerte, con el tiempo , se nos va quitando y vamos encontrando
estrategias para superarla, que no es lo mismo que para esconderla.
La personalidad es algo que construimos para poder enfrentar el
mundo y sus exigencias. Entre más lejos esté la
personalidad, ese especie de máscara, de lo que realmente
sentimos, digamos que más complicaciones habrá.
Todo esto para decirles, que los niños están en
proceso de construir esas herramientas que les permitirán
moverse por el mundo. Algunos más que otros, los niños
se sienten expuestos, juzgados cuando tienen que enfrentarse a
situaciones que no saben manejar. Entonces, manifiestan su timidez
de distintas maneras: volviéndose silenciosos, no queriendo
soltar la mano de su madre, o llorando.
El entorno, la familia y la escuela pueden ayudar a que esa fase
de timidez no se vuelva algo permanente. De sobra está
decir, que no le ayuda al niño ser expuesto y humillado
frente a otros poniendo en evidencia su temor. La frase “hacerse
hombrecito” sólo alejan al niño de lo que
realmente siente y su construcción de personalidad será
un poquito más complicada. No hay una receta de cómo
acompañar a los niños por esta etapa, que no sea
actuar desde el respeto y el amor. ¿Suena cursi? Qué
pena, pero no hay mejor seguro de salud que esos dos conceptos.
La cabeza en la bolsa, de Marjorie
Pourchet, FCE
Es una historia que permite hablar de esa necesidad que en algún
momento todos hemos sentido, de poder escondernos frente lo que
no podemos manejar. El texto y la ilustración denotan una
sensibilidad y un conocimiento de esa sensación tan terrible
que puede ser la timidez. El desenlace permite construir algo
hermoso al enfrentar suavemente esas dificultades.
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