Una idea brillante
¿De qué iremos a platicar?. De
lo que ustedes propongan y de lo que la vida nos vaya trayendo.
Hoy, por ejemplo, es jueves 7 de abril y la Ciudad de México
está de muchas maneras colapsada con el asunto del desafuero.
A los tenochcas nos habitan la tristeza y el calambre. El único
que, al parecer, ni suda ni se acongoja es el que inició
la avalancha. Me refiero a Vicente Fox que, viendo a su patria
en vilo y en riesgo, no encontró mejor cosa que hacer que
juntar sus mejores garritas y largarse al funeral del Papa. Hagan
de cuenta que el Vaticano le hubiera informado que si él
no va, no entierran al Papa. En este imprudentísimo viaje,
nuestro supuesto Presidente, se hizo acompañar por su señora
que de todos modos es autoadherible y por el guapachoso Carlos
Abascal que se conoce muy bien todos los antros romanos. Yo no
hubiera actuado así. Yo me hubiera quedado en mi país
cumpliendo la tarea que éste me encomendó de gobernarlo
y velar por su sosiego. Insisto: yo me hubiera quedado y hubiera
enviado a Doña Marta como representante y hubiera girado
instrucciones de que, en un sublime acto de amor, la enterraran
junto al Papa. Luego le seguimos… (¡Háblenme!).
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