Ustedes, marchantas y marchantes de esta plaza, no están
para saberlo, pero mis oficinas están en una casa adaptada
para tales fines. El rumbo es apacible, tengo vista a un parque
y todo suele ir bien. Salvo cuando se va la luz.
En la cochera de esta casa he instalado con mis escasos dineros
un estudio de radio que me permite bajar un piso e irrumpir
de lunes a viernes en el espacio radiofónico (Radio Muégano
1560 de AM, de 15:30 a 17:00 Hrs.). Las cosas suelen caminar
muy bien. Salvo cuando se va la luz.
Se han hartado de decirnos que urge reformar el sector eléctrico.
El impresentable Manuel Bartlett también se ha hartado
de vestirse de Ángel de la Independencia con los senos
al aire y de enarbolar nuestra bandera en defensa de la “soberanía”
y en defensa de la ineficiencia y de la corrupción que
hoy imperan en las compañías dedicadas a suministrarnos
energía eléctrica. Mientras Bartlett vocifera,
la luz se va y regresa varias veces. Es una luz versátil:
se va con un voltaje y regresa con otro que es el quíntuple
del original. Todos los aparatos eléctricos se resienten,
algunos se queman y otros simplemente se descomponen, las computadoras
se vuelven locas y el equipo de radio queda oliendo intensamente
a chicharrón. ¿Han intentado cobrarle alguno de
estos daños a la Compañía?, ni lo intenten.
Señores diputados: sigan defendiendo con denuedo a la
mediocridad y a un sindicato corrupto. Alcen su manita y digan
con voz firme: ¡Por México!.