La Plaza del Angel
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  La Encuesta del Angel
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¡La Libramos!

A tumbos, sacando de aquí y de allá, regresando electrodomésticos, visitando el Monte de Piedad, poniendo a los hijos a dieta rigurosa; haciendo lo indecible, ya llegamos al final de enero. Todos los sobrevivientes reciban mi más calurosa y solidaria felicitación. ¡Si se puede!.

Como pudimos, pero ya la hicimos. Bien pensado, existimos (¡¡jamás, pero jamás, empleen esa babosada verbal que consiste en decir “habemos”!!) miles de mexicanos mucho más dignos de alabanza y de memoria que Sir Edmund Hillary y Tenzing quienes, como todo el mundo sabe, fueron los primeros en conquistar, no sé para qué, la cumbre del Everest. Para quien no recuerda bien, Hillary fue el rubio, el occidental, el de la pipa que se dedicó básicamente a trepar; Tenzing fue el sherpa, el nativo, el chaparro, el que veneraba, pero no con ánimos de conquista, a su montaña y fue el que se encargó de llevar a cuestas todo los tiliches indispensables para la conquista de la cumbre. Lo trajeron como perico a toallazos, pero Hillary se salió con la suya, treparon hasta esa pequeña meseta que corona el Everest, se tomaron fotos y lo maravilloso es que Tenzing salió sonriendo no se sabe si de frío, o por haber llegado otra vez a un paraje que seguramente él ya conocía. Bueno, pues los mexicanos conquistamos -y sin sherpas- la terrible, la ominosa cuesta de enero. Felicidades a todos los sobrevivientes.

Ahora llega febrero con sus sorpresivos vientos. Los pocos que quedamos sin haber recibido herida mayor o menor, nos enfrentamos ahora al afamado despeñadero de febrero. Aquí los quiero ver. Los abogados tendrán que auxiliarnos, nuestra santa madrecita tendrá que hacer un esfuercito para no resultar vilipendiada en estos días que se avecinan. Ni les quiero contar cómo viene la tarjeta con su terrible registro de créditos no saldados. Lo que ocurra es impredecible, pero me temo que para marzo y sus primaveras muchos de nosotros ya no seremos “sujetos de crédito” y esto es una forma de la muerte social. Allá en el panteón de los deudores os espero, prójimos del débito.


Luego le seguimos. Gracias por visitar esta Plaza.

01/02/2007

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