México-Estados Unidos
¡Remember Chapultepec!,
éste será nuestro grito hoy en la noche cuando se encuentren los
equipos de futbol de México y Estados Unidos. Ahorita no me vengan
con que sólo se trata de un juego. ¡Ni madre!,
en este preciso caso el encuentro adquiere por fuerza una condición
histórica (el pasado) y una gravitación mítica (el futuro). Yo
quisiera verlo con más calma, pero las cosas están que arden.
Me gustaría, me complacería, me encantaría que, por lo menos en
el futbol, pudiéramos darle un sopapo al imperio que nos tiene
sojuzgados, al imperio que nos caza como a conejos en su frontera,
pero que no puede vivir sin nuestro trabajo; al imperio que solicita
para proseguir la infame guerra de Irak, un presupuesto militar
que es la suma de varios presupuestos generales de América Latina.
Debemos ganar, carajo, por lo menos en eso,
debemos ganar.
Y sin embargo, podemos perder. Me explico. Los norteamericanos
no tienen ninguna figura particularmente destacada, pero tienen
las virtudes de su raza: el tesón, la infatigable preparación,
el trabajo día a día, la disciplina táctica y el espíritu de equipo.
A este juego llegan después de un largo periodo de preparación.
Han tenido tiempo suficiente para aprender a jugar juntos.
Por su parte, México nunca había tenido
a tantas estrellas. Desde su entrenador, hasta el portero
nuestro equipo, en teoría, muestra un gran nivel, pero tiene los
defectos de su raza: la improvisación, la falta de entrenamiento
y por lo tanto de conjunción, lo limitado de su tiempo y el poco
apego a la disciplina.
Será un encuentro muy interesante. Se va a poner bueno este cotejo
entre once norteamericanos medianitos que llegan después de practicar
infatigablemente y con un gran sentido de equipo y once aztecas
que están entrenados en hacer las cosas como vienen y, de vez
en cuando, al puritito chilazo. Cada uno es un muy buen jugador,
pero es difícil que en unos cuantos días hayan aprendido a comunicarse
entre ellos y a partir del planteamiento de un entrenador nuevo.
No son un equipo, son grandes individualidades. Vamos a ver qué
pasa con ellas cuando tengan enfrente a un equipo.
Que el juego se dispute en Phoenix es una cortesía de la Femexfut
y de las televisoras siempre ávidas de quitarles sus dólares a
los migrantes. Esperemos que, para bien de México
y de Hugo, México se imponga. Ya nos la deben.
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