Un Telefonema
En el programa de radio que conduzco en Radio
Monitor en compañía de Héctor Jiménez, tenemos teléfono abierto
para que la gente diga y contradiga y
para que nosotros reviremos si lo creemos oportuno. Creo que esto
es lo que hace más divertido, verdadero y eficiente nuestro programa,
aunque ya se sabe que esto también conlleva
el riesgo de darle micrófono a seres con grave extravío
mental o turulatos perdidos.
Hay una señora que tiene la obsesión de hablar al programa para
decir que está muy deprimida y para pedir que por favor le demos
una receta para salir de su abismal
depresión. Esto no lo podemos hacer porque no somos expertos en
la materia y porque yo al menos considero que la señora está en
lo justo y que los que estamos locos somos nosotros que no nos
deprimimos al ver lo que ocurre en México y en el mundo.
En su último telefonema la señora salió con una propuesta realmente
novedosa. Se dirigió a mi y dijo: señor Dehesa, sigo muy deprimida,
pero una persona muy sabia me dijo que una buena receta para salir
de esta depresión es ponerme a ayudar a
gente que tenga problemas. Hasta aquí la bendita ñora iba
de maravilla, lo que ya se complicó fue su siguiente párrafo:
yo le he oído decir, señor Dehesa, que su
mamá tiene problemas, dígame cómo puedo ayudarla. Con voz
contrita yo respondí: mi querida señora, uno de los problemas
más serios de mi mamá es precisamente ser mi mamá; pero tiene
otro problema más grave: está muerta y desde entonces la veo toda
desanimada, se me ha caído mucho, temo que padezca bulimia
y anorexia, ya no sale a ninguna parte y ha decidido no
moverse. La señora colgó el teléfono. Sorprendentemente no lo
hizo de golpe, sino suavemente.
|