Este título, no necesito decirlo, ha sido solicitado
en préstamo a Jorge Luis Borges.
Él en su ficción titulada “El
Jardín de Senderos que se bifurcan” desarrolla
y hace visible uno de sus obsesiones predominantes: el laberinto,
imagen del curso de la vida, del destino individual y del fluir
de los pueblos. Necesito esta imagen para mostrar lo que en
este momento pienso de Vicente Fox:
salió de un laberinto para meterse en otro.
Justo es decir que el día de su toma de posesión,
Fox entró para no salir
más en su primer laberinto. Los que han venido después
son extensiones, bifurcaciones, complicaciones de esta pesadilla
de un hombre que quería ser Presidente,
pero no sabía para qué. Ahí comenzó
la laberintitis.
El primero de los dos posteriores laberintos que ahora nos ocupan
se llama “desafuero”.
Alguien (probablemente su esposa, su Procurador, Madrazo,
Creel y Salinas) le calentaron la oreja diciéndole que
si no sacaba a AMLO de la carrera
presidencial, todos, todos peligraban (no olvidemos los videos
y a los hijos de Doña Marta
y a ella misma). Ahí comenzó a torcerse el camino
y a retorcerse la ley. No calculaba Fox que del otro lado del
laberinto estaba un tabasqueño astuto con gran (y en
mucho inexplicable) respaldo popular. El revire de AMLO
fue brutal. Es obvio que esperaba esta torpeza y que la dejó
llegar para extraerle abundante jugo político. La opinión
pública nacional e internacional, grandes sectores de
población nacional que se manifestaron en contra, la
marcha del pasado domingo, las babosadas de Fidel
Castro, los cartelitos de los jóvenes, el riesgo
financiero obligaron a Fox a cambiar
el rumbo, a darle su bendición a AMLO,
a correr (¡ya era hora!) al criptopriista Macedo y a echarse
encima a Creel, a Doña
Marta, a Madrazo y a los
aborregados diputados del PRI y
del PAN que se lanzaron a la loca
aventura y que ahora quedarán agarrados de la brocha.
Ya salió de este laberinto y de inmediato entró
al siguiente. El lunes les platicaré de él. No
olvides, ciberlector querido, que HOY TOCA
y que yo te abrazo mucho.