Salinas Y Cuba II
Para entrar en materia, es necesario que nos
detengamos en el asunto del dinero que Carlos
Salinas, en su calidad de ex-presidente, recibe de parte
del gobierno mexicano, es decir: de nosotros.
Según una fuente confiable, el maléfico chaparro recibe
siete millones, 510 mil 992 pesos. Recibe más que cualquier ex-presidente
norteamericano. Una shulada.
Hagan de cuenta que Salinas estuviera impedido de todas sus facultades
y que no pudiera salir, como Zedillo, a vivir de sus muchos o
pocos talentos y habilidades; el caso es que él sigue
llevando una vida de reyezuelo y se dedica, yo no diría
que a conspirar contra México, sino que a intrigar a favor de
sus muchos intereses políticos y económicos.
Un rato se estuvo tranquilo; pero hace unos cuantos días se destapó
con un ensayo acerca de lo que México tiene que hacer para recuperar
las buenas relaciones con Cuba. El ensayo lo publicó el periódico
“Milenio” y dicho escrito no se pierde de vista ni en términos
de habilidad política, ni en el ámbito de las relaciones exteriores,
ni mucho menos en el de la literatura.
¿En verdad quiere Salinas que las relaciones México-Cuba recuperen
su antigua condición y vuelvan a ser nuestra gran herramienta
para aplacar a los norteamericanos
que en casi 50 años no han encontrado el modo violento o conciliador
para tener una buena relación con este país?. La argumentación
de Salinas va en otro sentido. Él quiere proteger sus múltiples
inversiones y negocios en la isla. Lo demás ni
le va, ni le viene, siempre y cuando apadrine y mantenga
un ambiente propicio para nuestro inquietísimo chaparro.
Y falta lo más interesante. En un ensayo que supuestamente habla
de México y Cuba, Salinas se dirige a los priístas que están a
punto de elegir presidente y les avisa que sólo triunfará quien
tenga simpatía, cercanía y solidaridad con la Revolución Cubana.
Ésta es una manera como cualquier otra de señalar
a Beatriz Paredes.
De esto se trata. Tenemos un ensayo sobre Cuba al que no le importa
Cuba; le importa a su autor pasar lista de presente en el PRI
y solapadamente manifestarse a favor de Beatriz. Así
se hila en la política mexicana.
Pronto sabremos qué tan útil, qué tan inútil fue el barroco señalamiento
de Salinas. Nos queda el consuelo de saber que lo escribió
patrocinado con nuestra lana.
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