¡Perdimos, Hermanito!
Cuentan los que aun tienen memoria que ese habilísimo
político que fue Adolfo Ruiz Cortines
sentía una particular aversión por todos aquellos que le pedían
“favores”. Alguna vez, en una gira
de trabajo, tropezó con un hombre ya grande que había sido el
maestro predilecto del ahora presidente.
Se saludaron con gran entusiasmo y el anciano maestro le contó
al presidente que ahora su viejo tutor había decidido dedicarse
a la política y, puesto que su ex-alumno Adolfo, era
ahora el hombre más poderoso de México, le suplicaba su
ayuda para ser presidente municipal de una comunidad veracruzana
extremadamente pequeña.
El tiempo pasó, las campañas se realizaron, Ruiz Cortines tuvo
suficientes preocupaciones como para
olvidarse de aquella charla con su maestro quien a su vez, le
seguía teniendo una fe enorme a su antiguo discípulo.
Llegaron las elecciones que fueron muy concurridas y el tiempo
siguió pasando. Ruiz Cortines volvió a Veracruz
y en algún mitin vio a lo lejos a su anciano profesor que venía
rumbo a él. Don Adolfo con sereno denuedo esperó a que su anciano
amigo estuviera cerca para poder decirle con voz firme y hasta
convincente: ¡perdimos, hermanito, perdimos!.
Supongo que así le dirá a Enrique Jackson
la maestra Gordillo. Tanto se habló de que ella lo apoyaba
que supongo que hasta él lo creyó. El caso es que Beatriz le metió
una tunda fenomenal que, sin embargo, sólo se comenta de puertas
para adentro.
Los que tienen mi edad no dejarán de sorprenderse de que algo
así suceda. Sin embargo, se trata de un buen indicio:
lo que le ocurra al PRI no le importa a México. |