La Fortaleza
Sin el menor aviso previo, sin decir agua va,
Marcelo Ebrard cortó de tajo el fundamental
nudo gordiano de la actividad delictiva en la Ciudad de México
y, por consecuencia, en muchos otros lugares de la República.
Los efectivos de la policía capitalina entraron en masa y de improviso
a esa laberíntica vecindad conocida como “La Fortaleza” y arrearon
con todo. Esto fue como una pedrada en el aparador y la fractura
provocada se extendió en distintas direcciones. Mencionemos algunas.
La decisión de Ebrard lo alineó de grado o por fuerza con el
Presidente Calderón quien se halla enfrascado también en
una lucha frontal contra el delito organizado. Proceder como lo
hizo Ebrard, es reconocer tácitamente no tan sólo la existencia,
sino también la autoridad de aquel que AMLO
considera un pelele, un ser inexistente, un presidente espurio.
Con la toma de “La Fortaleza”, se establece un acuerdo y se abren
los canales para una cooperación entre el poder local y el poder
federal. Esto será bueno para el país.
Ésta es una de las direcciones en las que se proyecta una medida
así. El rayo también alcanza a AMLO que percibe inequívocamente
que Ebrard ha pintado su raya con él y
se dispone a colaborar con el espurio. Esto merma gravemente a
López Obrador que daba por descontado que él controlaría la Ciudad.
Pues no. Las cosas vienen de otro modo.
El golpe contra “La Fortaleza” también funge como anuncio para
esos sectores populares que ya se habían acostumbrado al intercambio
de votos por impunidad. La señal ha cambiado. El hampa
urbana ha recibido un enérgico mensaje y ahora ya sabe que el
juego será de otra manera.
Los mensajes han llegado a sus destinatarios y ahora, ante el
anuncio de Ebrard de que está dispuesto a muchas otras expropiaciones,
se reagrupan, utilizan a los comerciantes para manifestar su “legítimo
rechazo” y tratan de buscar nuevos modos de organización.
Como verás, lectora lector querido, la historia de nuestra Ciudad
ha experimentado un vuelco y ahora tendrá nuevos derroteros. Es
temprano para discernirlos y es más que probable que padezcamos
en tiempos cercanos los coletazos de tanto animal herido. ¡Aguántenle!.
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