Norberto
Es una persona despreciable de todas las maneras.
Ahora está siendo juzgado por su participación en el encubrimiento
de sacerdotes pederastas. No sé lo que vayan a decir y decidir
las Cortes californianas. Lo que yo sé es que por supuesto que
es culpable de esto y del delito que se le vaya ofreciendo.
No estoy hablando a la ligera, ni movido por un espíritu jacobino.
Frente a la legítima fe de mi madre, difícilmente puedo ser comecuras.
No lo soy, pero sí me declaro en total desacuerdo con el proceder
de este “príncipe de la Iglesia”. Mencionaré algunas razones que
tengo para estar permanentemente enfrentado con este personaje.
Me ha dolido y me ha escandalizado el comportamiento de Norberto
Rivera en la legítima demanda que hacen de justicia todos aquellos
que fueron abusados por el nefasto sacerdote llamado Marcial Maciel
quien todavía sueña con ser canonizado. Hace años que Norberto
sabía de los horrores que perpetraba Maciel; sin embargo, cuando
llegó la hora de denunciarlo, Norberto calló y trató de imponerle
este silencio a todos los que estaban enterados. De más está decir
que Norberto tenía cómo premiar y cómo castigar a su grey. Un
magnífico sacerdote llamado Alberto Athié se presentó ante Norberto
y le hizo saber que no guardaría silencio. Norberto le ofreció
un obispado. Athié renunció a su tarea sacerdotal asqueado por
el modo de ser de la jerarquía eclesiástica.
A Norberto le encanta vivir bien: buena ropa, buena comida, buena
vida y lo que se vaya ofreciendo. Si hay una discreta oportunidad
de, por ejemplo, vender una obra de arte sacro, probablemente
falsificada, lo hará, para luego, si las cosas salen mal, fingir
que nunca ha sido asunto suyo.
Nunca en la historia reciente de la Iglesia Católica mexicana
ha habido tantas denuncias de trafiques, malos manejos, ocultamientos
e interferencias con la justicia, como en estos calamitosos tiempos
de Norberto.
En realidad, a mí ni me va, ni me viene; pero esa inmensa mayoría
de católicos mexicanos ya podrían movilizarse para que el Vaticano
les asignase un pastor más digno. Esto lo digo asumiendo que en
la Iglesia Católica la democracia no significa nada. Si esto es
así, que sigan los Norbertos, los Onésimos, los Berlié y todos
los truhanes que aparezcan.
Hoy, miércoles de ceniza, no pondremos colores.
|