La Que Me Espera
Como algunos ya sabrán, la UNAM
ha tenido con su Charro Negro la deferencia de obsequiarle dos
pases para ver todos los partidos del equipo titular en el palco
del Rector. Cada quince días, el Bucles y su padre se encaminan
a CU y disfrutan muchísimo hasta
de los partidos malísimos que son
la mayoría. No nos importa. Jueguen contra quienes jueguen los
Pumas, nosotros allí estamos.
Y si estamos en los malos partidos, imagínense si no vamos a estar
en el juego contra las Chivas que
se realizará este domingo. El Bucles lleva toda la semana succionando
la calceta y pidiéndome garantías de que ahí
estaremos. Es posible que perciba que su padre no las tiene
todas consigo. ¡Qué las voy a tener!, por una cuestión estrictamente
laboral, tendré que estar el presente sábado en Cancún con la
finalidad de dar una conferencia. El plan que me ofrecieron consistía
en llegar, dar mi charla, asistir a la cena de la empresa, pasar
el domingo en Cancún y regresar el
lunes por la mañana. En principio, yo asentí; pero las
congojas de mi hijo y mi propio chincual por ver el partido
me han ido recomiendo las entrañas.
Hoy jueves por la tarde llegué a una decisión
histórica: iré a Cancún, daré mi charla, recogeré mis tiliches
y tomaré el último avión Cancún-México. Para
que luego digan que no hay padres abnegados (y calientes).
Nada más falta que ganen las Chivas
y caeré en profunda depresión. El lunes platicamos. |