El Desconsuelo
Tengo que decirlo: mi
país me tiene profundamente desconsolado. Las mejores intenciones
del mundo, a la hora de su realización en mi país se desnaturalizan
de raíz y así, algo que se pensó como un servicio para la comunidad,
se convierte en una nueva oportunidad para
robar, para lucrar, para improvisar, para hacer mal las cosas.
Todos los habitantes de la Ciudad de México pudimos comprobar
esto con el publicitadísimo e ineficaz segundo piso. No es mayormente
útil, pero además fue edificado atendiendo no a las normas y a
los tiempos que una obra así necesitaba; se
hizo de acuerdo con los tiempos políticos y ahora ahí está la
obra que necesita parches por todas partes.
Todo esto es mucho peor si ahora nos fijamos en el caso de la
megabiblioteca “José Vasconcelos”. Después de la solemnísima inauguración
que de ella hizo Vicente Fox, viene ahora a resultar que toda
la obra está a medias, que todo se hizo de mal modo y con
la única intención de que quedara “aparentemente” lista para su
inauguración. En el camino se pierde dinero, nuestro dinero o
el del donativo de Bill Gates y en
los trabajos de reacondicionamiento final, hay que gastar más
dinero sin que nadie resulte responsable, ni mucho menos, culpable.
Lo de PEMEX tendría que ser alarma
nacional. Si nuestra economía estuviera bien pensada, jamás se
hubiera petrolizado. Nuestro petróleo era como nuestra caja de
ahorros de la cual echaríamos mano solo en caso de extrema necesidad.
No ha sido así. La empresa ha sido varias
veces saqueada por su sindicato, los contratistas y sus dirigentes.
Ahora el petróleo está a punto de terminarse y ahora quieren aplicar
grandes remedios. En nada se puede creer, mientras entre los salvadores
de PEMEX, veamos a una rata de tal tamaño
como Romero Deschamps. Sigue el saqueo, siguen las falsas
soluciones que no le tocan un pelo a nadie y la patria sigue perdiendo
vitalidad y viabilidad secuestrada
como está por los narcos y por los ladrones de toda laya. Es
explicable el desconsuelo. |