Ni la presencia de King Kong,
ni la quiebra de 1927, ni los mortales pleitos de las pandillas
de Nueva York, puntualmente reseñadas por Martín
Scorsese con abundantísima efusión
de catsup, ni la amenazante presencia de la familia Corleone
y sicilianos que lo acompañaban (y que ahí siguen);
nada de esto había provocado en la urbe de hierro un
pánico tan enorme como el que ahora experimenta la Gran
Manzana.
Hablo de la ciudad que está padeciendo un sismo moral
e intelectual cuyo epicentro está en Wall
Street, pero cuyas consecuencias muy probablemente terminarán
abarcando a todo el país. Estados
Unidos se tambalea.
No es para menos. La bolsa de Nueva York ha conocido muchas
crisis, ha enfrentado situaciones realmente problemáticas,
pero nunca como ahora ha sido puesta a prueba su capacidad para
el control de daños. Y es que hay de daños a daños.
Algunos son superficiales, otros van más a lo profundo,
pero lo que ahora ocurre es una suerte de cañonazo en
el centro mismo de la estructura de este emporio financiero.
Me dicen que George Bush está
a punto de declarar alerta nacional; me cuentan que ha comenzado
una masiva fuga de capitales y de paquetes accionarios. De ninguna
manera culpo a los grandes financieros. Su primer deber es proteger
su dinero (que casi siempre es de otros, lo sepan éstos
o no).
Lo diré de una vez: Ricardo Salinas
Pliego ha decidido retirar su participación en
la Bolsa de Nueva York. Imagínense
nada más. Para peor, Don Ricardo no quiere llevarse su
capital en abonos chiquititos,
ni quiere que se lo manden por dinero
rapidito porque le mochan un buen cachito. Se lo quiere
llevar en un solo fregadazo.
¡Quédate!, le gritan todos los inversionistas ¿qué
será de nosotros?. Y Salinas con su gesto adusto responde:
no me digan nada; ya me enojé y me molesta mucho que
el Papa y el Presidente me estén rogando; ahora me voy
porque me voy y yo cuando digo, digo y cuando no, no.
Entienden ahora el por qué del pánico internacional.
Junto a Salinas Pliego, King Kong
era un changuito de cilindro y lo de las Torres Gemelas un simple
corto circuito.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta Plaza..