La creatividad tenochca no conoce
límites ni fronteras. Daré un vibrante ejemplo
de ello. La otra noche apareció en “La
Planta de Luz” un ciudadano cómplice de
todas mis últimas andanzas. Me anunció que me
llevaba un regalo y, acto seguido, desapareció. Cuando
volvió, llevaba a cuestas un paquete muy voluminoso.
Hagan de cuenta un medio costal.
Yo imaginé que pesaría muchísimo. Cuando
me lo entregó me di cuenta de que era sorprendentemente
liviano (como una tía mía). Ustedes se preguntarán:
¿qué era?.
Respondo: era una abundante muestra de su más reciente
invento, los totopos light. Eso
era exactamente. Triangulitos de tortilla que, según
el instructivo, no contenían ni colesterol, ni
azúcares, ni preservativos, ni nada. Era como
la tortilla mística.
Puede usted, don Germán, hacerse unos nachos, unos frijoles
refritos, una sopa de tortilla, unos chilaquilitos, lo que se
le ocurra. Así me dijo mi buen cuate. Yo, por sí
o por no, me fui del lugar cargando mi
costalito. Nunca me explicó mi generoso donador
si es que ya existen los ingredientes light para hacer unos
nachos, o unos frijoles refritos con manteca de cuino Light.
Mi alegría y mi agradecimiento no trepidan ante estas
minucias. Gracias.
Viene el fin de semana. HOY TOCA.
Sábado y domingo son para darnos gusto. Si a alguno de
ustedes le viene el antojo de cualquiera de los platillos arriba
mencionados, no vacile en contactarme. Yo con harto gusto y
placer, estoy dispuesto a compartir mi generosísima ración
de totopos Light y aun de mi corazón
que no es muy Light, pero que tiene las puertas bien abiertas
para todos los que vengan por las buenas.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta Plaza.