El pasado viernes, La Planta de Luz
tuvo una magnífica asistencia. Magnífica en cantidad
y en calidad. Con la complicidad de los músicos y con
la cercanía de la Jaguara
presenté “Ahora que tengo
60 años”, un espectáculo memorioso
y musical conducido por mí a manos libres. Con esto quiero
decir que no hay un libreto previo y que voy platicando acerca
de asuntos del pasado y del presente de acuerdo con lo que ocurre
cada día.
El caso es que en esta última función, me referí
varias veces a la elección del 2006 y esto me permitió
descubrir que entre el público había uno de esos
millones de seres fanáticos de López
Obrador que ahora han surgido. Y no tan sólo era
fanático, sino que estaba urgido de manifestarlo a base
de alaridos: ¡no estás solo!.
Hablé, por ejemplo, de la riesgosa mediocridad de la
terna Madrazo, Creel,
López Obrador que es la
que más se perfila rumbo al 2006: ¡no estás
solo!.
En otro momento planteé la necesidad de que le exijamos
a los candidatos que nos informen ahora de lo que pretenden
hacer y cómo lo van a hacer si llegan a Presidentes:
¡no estás solo!.
Más adelante le pedí al público que hiciéramos
el ejercicio de imaginar cómo sería el gabinete
de cada uno de los tres contendientes: ¡no estás
solo!.
Cuando en otro momento me pregunté en voz alta si alguna
vez AMLO nos contaría cuáles
habían sido sus relaciones con su ilustre secretario
particular llamado René Bejarano, el grito de ¡no
estás solo! no se hizo esperar. Como el tenaz gritón
ya me tenía hasta la madre, me dirigí a él
y le dije: ya sé que López
Obrador está contigo, pero ¿te digo una
cosa?, con fanáticos tan descerebrados como tú,
más le valdría estar solo.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta Plaza.