A los políticos no los calienta ni el sol. A estas alturas
del partido, ya todos viven en el ácido. Entre el TUCOM
y la Gordillo tienen a Madrazo
tomando un Tafil cada media hora. Entre las encuestas que le
muestran una miserable intención de voto y el empuje
de ese gran comprador de gangas que es Felipe
Calderón, a Santiago Creel lo están dejando
flaco y entelerido. Andrés Manuel,
tan seguro y sonriente como se ve, nomás husmea el viento
para averiguar por dónde le va a brincar Madrazo
y con qué le va a salir Cuauhtémoc
Cárdenas. Y estoy hablando sólo de los
tres candidatos más viables de nuestros tres partidos-franquicia.
Si nos asomáramos a observar el estado del resto de la
caballada, la caballadita y las mulas y los burros sueltos,
nos encontraríamos con iguales o más elevados
niveles de crispación. Ante la cada vez más evidente
abdicación de Vicente Fox y su
Sonora del Cambio, todos los grillos, los “altos
políticos”, los cupulosos empresarios o dignatarios
eclesiásticos han decidido desentenderse de este sexenio
y buscar acomodo para el próximo camión (éste
ya se atascó). Es por eso que los ves, ciberlector ciberlectora
querida, tan desasosegados, tan industriosos, tan diligentes,
tan neuróticos y tan brutalmente tensos. Si los ves así,
es porque así están. Su vida toda depende de estar
cerca del “bueno” para el 2006-2012.
Otro sexenio de banca ya no lo sobreviven.
Ésta es la agenda de la crisis de los políticos.
Su vida se ha vuelto un paroxismo y un severo espasmo de tensión.
Pero ellos, amigos amigas, son seres de vida sexenal. Nosotros
los ciudadanos nos movemos en un ámbito temporal mucho
más amplio. Es importante entender esto para
que no nos dejemos contagiar de esta crispación que es
la de ellos, no la nuestra.
Y no es que nosotros estemos en el mejor de los mundos posibles,
pero les aseguro que tenemos mucho más espacio para el
gozo, para el disfrute y para la relajada serenidad. Nosotros
podemos sin mayores congojas estarnos sosiegos como nos pedían
nuestras nanas. Podemos también disfrutar de este fin
de semana, divertirnos, pasear y recordar lo que decía
Dante Alighieri: es el amor y sólo
el amor el que mueve al sol y las estrellas. Hoy toca.
Y ya me voy, porque salgo de gira a Torreón y Monterrey.
Si me están leyendo por allá, no sean perrones
y vayan a que nos saludemos.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta Plaza.