Han caído las galaxias.
No quiero decir que se cayeron de donde estaban. A lo que me
refiero es a que las Pan-Drosas Teleáguilas
aniquilaron con pasmosa facilidad a los últimos defensores
de la República y el Congreso Galácticos.
Ni a melón les supieron los Clones-Tekos
que se dieron una aclonada como jamás lo habían
hecho en este campeonato.
Todos esperábamos una verdadera guerra y lo que vimos
con atónita mirada no llegó ni a escaramuza charra.
El poder de los Pan-Drosos fue
inmensamente superior. Si acaso en la primera fase de esta batalla,
tuvimos un conato de rebelión y gallardía por
parte de los Teko-Clones; pero
esta sublevación rápidamente fue sofocada por
Mark-Vader (Marco Antonio Rodríguez)
y así, con un oportuno e inexistente castigo penal y
una desarmante expulsión, los Teko-Clones
(que mucho más podrían haber hecho en esta primera
fase de la batalla que se libró en su propio planeta),
llegaron a la segunda secuencia con el ánima
y el ánimo convertidos en jerga de gasolinera.
Los que atestiguaron esta cósmica masacre, me comentan
que nos debemos dar por bien servidos, los Teko-Clones
hicieron lo más que pudieron para impedir la instauración
del Imperio de la parte más oscura de la fuerza, pero
nada había que hacer frente a las Pan-Drosas
Teleáguilas que inspiradas en la tiniebla salieron
a comerse la lumbre a puños.
Los pocos Caballeros Jedi que quedamos,
ahora tendremos que soportar el desatado orgullo, la triunfal
soberbia, el intolerable despotismo de las tenebrosas Águilas.
Ya contraatacó el Imperio, las galaxias han caído
en su poder y el llanto se extiende por todo el Universo.
En mi calidad de Caballero Puma
felicito a las aves rapaces y les advierto que a mí me
consta lo que se siente ganar un campeonato para luego
precipitarse en la abyección. Sufro.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta Plaza.