A la vista: ¡un fin de semana!,
es decir una tregua, un paréntesis, una oportunidad de
re-creo (recrear es, en estricto sentido, volver a crearse,
un paréntesis que nos otorga la vida para recoger nuestros
pedazos y volver a ser lo que queremos ser). En estos
días de recreo, hay que aprovechar el tiempo al máximo.
Es la oportunidad de hacernos presentes en esos lugares que
no caen en la monótona condición de ser lugares
obligatorios, lugares a los que tenemos que ir.
Ahora estaremos donde queremos estar. Es el tiempo de las visitas.
Esto de las visitas, no es algo complicado, ni gravoso. Tan
sencillo como convocar a nuestra familia cercana para caminar
por Reforma a la altura de las
rejas de Chapultepec y admirar
una espléndida colección de fotografías.
Podemos también visitar la maravillosa, la indescriptible
colección de pintura que, por su décimo aniversario,
tiene el Museo Soumaya. Créanme
que se trata de una oportunidad única en la vida de contemplar
una prodigiosa asamblea de belleza plástica de todos
los tiempos y de todos los lugares.
Todavía es tiempo también de acercarnos a la majestuosa
exposición de “Faraón”
que está en nuestro Museo de Antropología allá
en Chapultepec. Se trata también de una oportunidad única.
Vayan, no se enchufen a esa máquina llamada televisión
que no es más que una coartada para no vivir.
Visiten un teatro, un cine, una sala de conciertos, o alguno
de nuestros muchos ámbitos que nos permiten reunirnos
con la belleza que se construye ante nuestros ojos.
He dejado para el final dos visitas particularmente necesarias
y re-creativas. Lectora lector querido, visita
tu alma, encuéntrate contigo y si logras instalarte
de buen modo en tu espíritu, la consecuencia lógica
es la aceptación plena de tu cuerpo. Este asunto es de
máximo interés para los mexicanos que muy fácilmente
nos dejamos ganar por la absurda idea de que somos feos. Como
dice el poeta Thiago de Mello: el hombre es el animal que ama
y esto lo dota de una indestructible belleza.
La última visita es la más aventurada y fascinante:
visiten con calma el ser, el ánima y el cuerpo del ser
que aman, o que les produce antojo, o que crea nuestra más
enfática señal de vida: el
deseo.
HOY TOCA.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta Plaza.