Los Conclavitos
¿A poco nada más en el Vaticano
pueden organizar cónclaves?. ¿A poco los mexicanos
nomás estamos pintados, o estamos chimuelos, o qué?.
Ocurrió la semana pasada. Hotel Sheraton-Centro Histórico.
Rumor de guaruras, de helicópteros, de Mercedes Benz blindados,
de enguarurados Stratus con tumbaburros (los burros somos nosotros).
La cúpula priista se reúne a comer y a confabular.
La fotografía conserva esa imagen que ya hubiera querido
Ford Coppola, de Roberto Madrazo (que llegó en un helicóptero
pagado por nosotros) y de Emilio Chuayffet, el Rigolettito de
esta ominosa corte. Ambos lucen sus trajes de lámina galvanizada
(corrugada la de Madrazo y lisita la del Gordis asopranado). Asistió
también otro capo, Manlio Fabio, el pulquérrimo
rey de los albañales y de los fétidos fondos de
nuestra miserable política. El líder de los músicos
vestido como Pérez Prado y la sudorosa borregada con mal
aliento, pero de gran aliento político.
Todos estuvieron, todos comieron; pero unos cuantos hablaron y
dieron línea. Necesitaban felicitarse por su “excelente
trabajo” a favor del desafuero de AMLO; pero esto no era
tan importante. Lo urgente era (y es) repartirse el país
que será nuevamente suyo y solamente suyo, ahora que regresen
a Los Pinos. Para esto hicieron su conclavito. Lo seguirán
haciendo y aquí lo seguiremos reseñando.
Triste situación de nuestro país: los dizque honrados
son unos babosos; los que sí saben son unos criminales.
Pregunta Denise Dresser: ¿y nosotros?. |