Todos estamos tan contentos, tan satisfechos, tan plenos, tan
agradecidos por el regalazo que nos acaba de otorgar la vida.
Creo que nada mejor nos habría podido suceder. Al menos yo,
estoy que me derramo de júbilo.
Son dos noticias que nos hacen estallar en gozo: Raúl
Salinas salió libre y Michael Jackson resultó inocente, ¡wow!.
Con respecto a Raúl Salinas, lo que puedo decir con los conocimientos
que están a mi alcance, es que se trata de un delincuente que
fue encarcelado por un delito que probablemente no cometió.
Raúl ha estado ya diez años en la cárcel. Toda la investigación
hecha en México se centró en el homicidio de José Francisco
Ruiz Massieu: algo encontraron, algo perdieron, algo
fabricaron y el resultado fue un megacamote legal que los costosos
abogados del Sr. Salinas ya desenredaron (esto sin contar la
oportunidad política de su encarcelamiento y la oportunidad
política para su excarcelación).
Por su parte, las autoridades suizas y francesas han encontrado
la hebra de la inmensa cantidad de millones
de dólares que Don Raúl fue almacenando, bajo distintos
nombres, en bancos europeos (y a saber lo que estará en otros
bancos off shore y en negocios mexicanos). Cuando estos latrocinios
costosos y constantes fueron ejecutados no eran “delito grave”
(¡háganme el c. favor!) y por lo mismo, después de conseguir
con muchos sacrificios los 32 millones de su fianza, Raúl Salinas
vuelve a pasearse por las calles de México. Ojalá y una pregunta
lo persiga siempre: ¿y la lana?.
Lo de Michael Jackson es una total vergüenza y no me refiero
necesariamente al juicio que se le siguió y que a mí, desde
México, me viene valiendo madre tamaño despliegue de corrupción.
Allá ellos. Lo que me avergüenza es la estúpida
docilidad, el morboso interés de los medios mexicanos.
Flashes informativos, primeras planas, largas secuencias en
los noticiarios de radio y televisión. A nosotros que ya enfrentamos
nuestra brutal dosis de corrupción, ¿qué nos importa la culpabilidad
o inocencia de un trastornado norteamericano color entrepierna
de burro?.
Es una vergüenza que los medios
mexicanos consideren de primera importancia
y de interés nacional tamaños desfiguros extranjeros.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta
Plaza.