Pues ahí tienen que manda decir Don Raúl
que si ya lo perdonamos, que está muy apenado con nosotros y
que ya se va a portar bien.
Todo eso dice, pero seguimos sin ver claro lo de la lana. Su
gastada fábula de que un grupo de empresarios muy amigos de
él le otorgaron, para supuestas y futuras inversiones, un santo
pachochón, cada vez suena más a “cuento
musulmano” como decía mi tío Rosendo, norteño él y poco culto
él.
Don Raúl está ya por terminar su
gira exhaustiva por todos los noticieros televisivos y radiofónicos.
Ya le colgó a Loret de Mola porque éste le preguntó su opinión
acerca de López Obrador y ya se dedicó a hacer boxeo de sombra
con López Dóriga cuya curiosidad es la misma que la mía: ¿y
la lana?, ¿dónde está la lana?, ¿por qué otros lugares del mundo
la tiene desperdigada?, ¿la piensa devolver?. Para todo
esto, Don Raúl, con su horripilante voz de flauta soprano, tiene
una respuesta de ésas que no responden nada. Mire, Don Joaquín,
yo ante todo quiero expresar mi agradecimiento a usted y a su
empresa, porque si usted y su empresa no hubieran señalado las
terribles anomalías de mi proceso, es muy posible que yo siguiera
en la cárcel (ahora viene resultando que López Dóriga es el
salvador de Raúl Salinas. Entiendo perfectamente la cara de
atónita putrefacción que puso el Teacher). Pero, ¿y
la lana?, pregunta Joaquín volviendo a la carga. Le quiero
pedir perdón a la sociedad por los 40 pasaportes que me fabriqué
y que dejaron en tierra a 39 compatriotas y también quiero pedirle
a la sociedad mexicana una oportunidad para reivindicarme a
base de trabajo honrado. ¿Y la lana?.
Mire, Joaquín, también tengo que pedirle perdón a la familia
Castañón que fue a Suiza a arrastrar
el apellido, porque reconozco que yo le encargué que me trajera
una paquita de dólares que se me habían quedado por allá y por
eso le pido perdón a mi señora, a mis cuñados, a mis sobrinos,
a todos los que se apelliden Castañón
y en general a todos los que viajan a Suiza y a los mismos suizos
también les pido perdón. ¿Y la lana?.
Mire, Joaquín, mi padre hizo grandes amistades que yo he sabido
honrar y cuando se da el caso de que me dan a guardar un dinerito
que en el futuro quieren invertir en la primera línea mexicana
de metrobús intergaláctico, pues yo se los guardo y no pregunto,
ni platico. ¿y la lana?. Mire,
Joaquín, ya me tengo que ir pero estoy lleno de agradecimiento
y pido perdón.
Luego le seguimos. Gracias por visitar esta
Plaza.