Río Revuelto
Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, nuestros
políticos, nuestro país. Todos estos son afluentes de un río revuelto,
bronco, destructivo.
Decía Hamlet “el mundo se ha salido
de sus quicios”. Es lo que está ocurriendo en nuestro mundo. El
actual gobierno parece haber perdido toda brújula y no encuentra
el modo de salir más o menos airoso de este sexenio marcado por
la desilusión y el desaliento.
Los que quieren ser el gobierno futuro se debaten en una sucia
pelea donde todo se vale y todo se justifica en un ámbito que
ya no es de voluntad política, sino de cruda y desatada ambición
de poder. Un ejemplo: por años y años un partido como el PAN
construyó un justificado principio de decencia, de estoicismo
o, para decirlo con palabras de uno de sus fundadores, “de brega
de eternidades”. Tal parece que hubiese nacido
para ser la permanente oposición y mientras esto fue así,
se impusieron las mejores virtudes de sus militantes. Ellos dejaron
para nosotros un testimonio inapreciable de valor civil, de voluntad
de lucha y de resistencia a todo tipo de corrupción. Sin embargo,
llegó la tentación del poder y los que eran reiteradamente minoritarios
comenzaron a conocer la victoria, pero también comenzaron a ser
minados por la corrupción. Fernández de
Cevallos representó una primera muestra del deterioro de
la ética política del PAN. Detrás de él han venido de modo cada
vez más tumultuoso los gobiernos panistas rápidamente contagiados
de los peores usos del priismo.
Enterarnos de que Creel en Veracruz y Calderón en Yucatán echaron
mano de las estrategias clientelares,
la coacción al voto y el acarreo nos hacen sentir de modo doloroso
que el río ya está revuelto y que, en términos morales, la victoria
ya pertenece al PRI pues llegue quien llegue a las candidaturas,
todos están enfermos de corrupción y de ambición, signos distintivos
de esta maquinaria política que, por lo visto, trituró nuestra
moral durante mucho tiempo.
En este escenario público y por si algo faltara, irrumpió la desgracia.
Creo que muchos de nosotros todavía no nos damos cuenta de la
tragedia que está ocurriendo en el sur de nuestro país. Las
aguas lo están devorando todo y todos tendríamos que hacernos
presentes puesto que se trata de un dolor que a todos nos concierne.
El revoltijo político no tiene modo de arreglo, ni nosotros estamos
en posibilidad de incidir directamente en él. Son pláticas de
familia. Lo que sí solicita nuestra ayuda, nuestro compromiso
y nuestra alegre cooperación es el drama de nuestros damnificados.
El gobierno de Fox está haciendo
su parte. Esto bien me consta. Ahora los ciudadanos tenemos que
hacer la nuestra. No se queden al margen. Ayudar
es un privilegio inmenso. En esta misma página web encontrarán
direcciones, caminos que nos permitan recuperar nuestros cauces,
aliviar nuestras congojas y volver a nuestros quicios. Que así
sea. |