Están En Su Casa
Toda desgracia trae, en calidad de aparejo secreto,
alguna gracia. De modo más rústico lo decían mis antepasados jarochos:
toda joda es una poda. Ahí tienen
el palpitante caso de la megarrata Montiel.
No me negarán que este personaje es una desgracia y una joda para
esta nación que podría ser una vaquita próspera y feliz que produjera
leche para todos; no lo es porque está brutalmente infestada de
garrapatas que, una vez tras otra, la postran, se quedan con su
sangre y la dejan derrengada.
Ahora bien, esa desgracia llamada Montiel
ha provocado una reacción ciudadana enormemente alentadora. Ya
no queremos que nos roben y ya no queremos que, mediante la renuncia
a un cargo o a una aspiración, todo el aparato absuelva al ladrón
y le permita retirarse a sus malhabidas propiedades a consolarse
de su renuncia y a disfrutar los cuantiosos bienes obtenidos de
la manera más oscura. Me congratulo de formar parte de esta generación
de mexicanos que hemos decidido aceptar
plenamente los derechos y los deberes de ser ciudadanos.
Esto ya es una gracia que nos llega a través de la desgracia.
Hay otra gracia adicional y personal. La convocatoria para solicitar
su adhesión a esta Operación Ratonera nos ha
permitido a todos los que elaboramos este portal de la Plaza
del Ángel encontrar nuevos visitantes que, eventualmente
y ese es nuestro deseo, se harán nuestros amigos. Es por esto
que, a pesar de que oficialmente aparecimos en el ciberespacio
el 8 de abril de 2005, hoy me vuelvo a poner mi corbata inauguratoria
y con muy especial agrado les digo a todos los ciudadanos que
ya no toleran ser despojados impunemente, que ésta
es su casa y que con toda confianza se instalen en ella.
Tengo la fundada ilusión de que aquí se encontrarán a gusto. Intentamos
hablar de todo: política, cultura, trabajo social, noticias, entretenimiento,
sexualidad, futbol, música, humor gráfico y verbal. Hay para todos.
Te queremos en calidad de visitante activo. Si algo no te gusta,
avísanos; si algo te gusta, apóyanos, si quieres ser colaborador,
envíanos tu trabajo y, salvo que a juicio de su Charro Negro sea
una insalvable porquería, lo publicaremos.
Aquí, a falta de medro económico, nos divertimos mucho y aspiramos
a ser un lugar común, un punto de encuentro de tantísimos mexicanos
que no necesitan ser reconocidos como “intelectuales” para pensar
por su cuenta. Esta Plaza es un lugar vivo
y sonriente. Queremos que sea tuyo y también tuyo; de todos. Bienvenidos,
ustedes que son la gracia de la desgracia.
|