¿Qué Pasó?
De veras con ustedes. Son de lo más arreados.
No es posible que ya hayan culminado esa magna obra de ingeniería
calendárica llamada puente Muertitos-Candelaria
y, con tal motivo, se permitan suponer que la justicia se va a
poner en pausa. Digamos que, si por la justicia mexicana fuera,
ella lleva varias décadas en pausa, pero hoy estamos frente a
una oportunidad fugaz pero muy importante de lograr que sea juzgado
a fondo Arturo Montiel y, si nos
salimos con ésta, ya agarramos vuelo y le caemos a Madrazo, a
ese impresentable y obsequioso títere que es Palacios Alcocer,
con gobernadores, ex gobernadores y adiposos hijos de nuestra
Primera (y esperemos que última) Dama.
Pero nada de esto lo puede lograr un individuo solo, es imprescindible
un apoyo importante de la ciudadanía.
Me conmueve que ya sean 15 mil los ciudadanos
y ciudadanas que le hemos atorado a esta pelea frontal contra
la rata mexiquense que, según su memorable dicho, no tiene
derechos humanos, al menos que robar esté incluido como tal. Hace
poco oí al PRI hacer la melodramática e inverosímil defensa de
este cromagnón mexiquense. El inefable Eduardo Andrade dijo algo
así como que ya Montiel había pasado por la inmensa pena de renunciar
a sus aspiraciones presidenciales (la inmensa pena hubiera sido
de los mexicanos si este velocirráptor hubiera llegado a presidente),
como para que además lo torturáramos con estas sospechas indignas.
Eso dijo Andrade y que conste que estaba sobrio. Luego el ojos
de microbús Mariano Palacios Alcocer, que no dejó predio
sano en Querétaro, anunció que para el PRI, Montiel era inocente.
Me da gusto que haya aclarado esto de “para el PRI”. Si en tan
eficiente organización lo único que has hecho es robar a mansalva,
pero nada se sabe de algún intento por fabricar mecanismos nucleares,
tu inocencia es irrefutable.
Por cierto y ya que estamos en esto, ¿alguien
sabe dónde anda Isidro Pastor que tanto nos podría informar acerca
del modus operandi de su ex-valedor?. Así al puro sentimiento
puedo decirles que la versión mexiquense del Tío Lucas sabe mucho
de la destrastrada vida y los milagros financieros de su antiguo
patrón y algo me dice que tiene muchas ganas de contarlo. ¿Dónde
andas, pelochas?.
Para terminar, insisto: ¿qué pasó?, ¿le van a entrar o no le van
a entrar?. Era para ahora, muñecos. El tiempo trabaja a favor
de Montiel y su vasto escuadrón de ratas (aquí piensen en la orquestita
de los Muppets, pero convertida en filarmónica universal). Luego
no se quejen.
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