¡Invadamos Venezuela!
La gente me dice que Hugo
Chávez está loco. Esta declaración me obliga a asomarme
una vez más a la obra de William Shakespeare porque en ella, como
bien dice Harold Bloom, se inventó todo lo humano. Creo que los
elementos para diagnosticar los desarreglos mentales de este caudillo
decimonónico reciclado en el siglo XXI los vamos a encontrar en
Hamlet. ¿Qué le pasa a Hamlet?. Lo
que le ocurre es que pertenece a la Casa Real de Dinamarca y sabe
que su padre ha sido asesinado por su tío para quedarse con el
trono y con la viuda. Ante esto y como mecanismo de sobrevivencia,
Hamlet no encuentra mejor expediente que fingirse loco en lo que
encuentra alguna fórmula para vengar a su padre y ¡ojo!, para
hacerse con el trono que como hijo del rey difunto le pertenece.
Es una historia de poder y en ella Hamlet es francamente peligroso
para todos. Es por esto que su tío Claudio, el monarca usurpador,
ordena a su astuto primer ministro llamado Polonio que escuche
cuanto dice el príncipe (todo esto es un
clarísimo antecedente del CISEN) y haga un diagnóstico
acerca del verdadero estado mental de Hamlet. Polonio obedece
y su conclusión es deslumbrante: quizá Hamlet esté loco, pero
hay cierto método en su locura. Con estas palabras todo se vuelve
ambivalente y vertiginoso: la locura es precisamente la pérdida
total de métodos, Hamlet está fingiendo la locura, pero aquí se
impone otra pregunta: un ser humano que frente a la adversidad
y el riesgo lo único que hace es fingirse loco ¿no está de alguna
manera loco?.
Creo que todo lo que hemos concluido acerca de Hamlet es perfectamente
aplicable, en versión tropical, a Hugo
Chávez cuya locura asesorada estrechamente
por Fidel Castro tiene un método. Los insultos y despropósitos
y babosadas y versitos estilo “Dos tipos
de Cuidado” que Chávez le ha dedicado a Fox pueden ser
vistos como parte de una conspiración para establecer un eje anti-yanki
que pase por La Habana y el Ayatolah Fidel, siga por México con
Osama López Obrador y remate en Venezuela con el susodicho orate.
Y aquí hay otra palabra clave: petróleo. De toda esta trama levemente
demencial se desprenden todas las agresiones y arrebatos diplomáticos
de ese loco que no está tan loco. Sabe Chávez que al frente de
la diplomacia mexicana tenemos a un personaje tan menor como
Ernesto Derbez que difícilmente encontrará una vía pacífica
para aplacar al loquito que obviamente quiere desprestigiar todavía
más a la política exterior mexicana que hoy vive su nivel más
bajo y más triste al presentar a nuestra Secretaría de Relaciones
casi como si fuera la Embajada norteamericana para asuntos latinoamericanos.
Un desastre.
En vista de nuestra incapacidad diplomática, creo que lo que procede
es declararle la guerra a Venezuela y a ver de a cómo nos toca.
Tú, lectora lector querido, por sí o por no, ve preparando tu
casco y tu resortera. Yo te aviso
con tiempo cuando llegue el momento de invadir Caracas con todo
y ambulantaje.
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