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EZLN: La Revolución de Papel

Justo cuando las campañas electorales se encuentran al rojo vivo; y a menos de dos meses de que elijamos a nuestro próximo presidente. Otra vez Marcos reaparece. Ha cambiado su nombre y estrategia, el ahora Subcomandante-Zero, aprovecha el “Timing” y la coyuntura del enfrentamiento en Texcoco-Atenco para forzar los reflectores hacia su infructuosa “otra campaña” y entonces tener una esperanza para incidir en los comicios del dos de julio.

En entrevista televisiva acusa a todo el mundo por el enfrentamiento en Texcoco. Pero más que preocuparse por los pobladores encarcelados, lo que Marcos está haciendo es aprovechar una coyuntura, una oportunidad mediática para atraer la atención de los medios. Su dichosa “otra campaña” no le ha salido bien, pues no tuvo el “bum” mediático que esperaba. Marcos se muestra desdibujado, desencantado, sin color, forma o contenido y ahora, sólo alcanza a dar patadas de ahogado.

Desde su “otra campaña”, iniciativa del EZLN que busca generar un movimiento verdaderamente de izquierda, el EZLN ha decidido deponer las armas y ha elegido la vía pacífica. Un camino de medios físicos menos violentos, pero de medios publicitarios más eficaces. Su objetivo es, a través de movilizaciones y actos públicos, lograr un amplio consenso social para que sus demandas sean escuchadas y se conviertan en un proyectil que hiera al sistema que actualmente nos rige. Marcos y el EZLN han elegido un frente de lucha distinto; ya no es una batalla contra el Estado, ya no es por los miles de indígenas que lo han acompañado, ahora, la cruzada iniciada desde hace 12 años, se ha convertido en una guerra contra el sistema en sí mismo.

El primero de Enero de 1994 inicio la lucha armada, el EZLN se configuraba como un movimiento social loable, urgente; un movimiento que buscaba la preservación de los pueblos indígenas, de sus usos y costumbres, el reconocimiento de sus derechos, de su dignidad como mexicanos. El Sub-comandante Marcos se alzaba como el máximo dirigente, con un mando y presencia irrefutable. Cubierto por su pasamontañas y montado en “lucero” -su fiel caballo-, inevitablemente lograba absorbernos a un ambiente revolucionario, cautivarnos con sus discursos repletos de poesía y lugares poco comunes; con cada una de sus palabras, haciendo gala de su excelente prosa literaria, nos mantenía apasionados y vivos; esperanzados en que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, representaba la punta de lanza para la generación de un movimiento social importante. Sin embargo, a 12 años de distancia las cosas son muy distintas.

Hoy vemos a un EZLN desconfigurado, sin un rumbo y una idea clara de lo que pretende. Un movimiento diferente, palidecido y maniatado. El EZLN buscaba la reivindicación de los pueblos indígenas. Hoy busca constituirse como una organización política. El Subcomandante Marcos ya no es lo que era, ni será lo que fue. Es otro, y uno muy distinto. Hoy se hace llamar el Subcomandante Zero, ha cambiado su caballo por una motocicleta, su arma por los discurso, su aislamiento por movilizaciones masivas. El “Sub Zero” le apostó a la opinión pública y al respaldo masivo de su movimiento. El EZLN se ha convertido en un movimiento cada vez más decadente, un movimiento que dice aborrecer la forma de hacer política, que busca una manera alternativa de hacerla, pero que, irremediablemente, al constituirse como una organización política Zapatista, terminará haciendo lo que con tanta pasión aborrece: Política tradicional.

No me parece que los nuevos medios utilizados por el Subcomandante Marcos sean erróneos, al contrario, aplaudo totalmente la abdicación de la violencia por parte de los Zapatistas. En los medios no tengo reparos. Sin embargo, el objetivo es el que me parece infortunado. En su “otra campaña”, el Subcomandante Zero rechaza completamente toda la política de todos los políticos y partidos. En esencia, es un movimiento Anticapitalista. Pero, ¿Dónde están los indígenas? ¿Dónde está su reivindicación? ¿Dónde la conservación de sus usos y costumbres? Desde mi punto de vista sólo hay dos respuestas: Uno, “Sancomandante” Marcos, ha entendido que la única manera de ayudar a los indígenas es a través de la vía democrática institucional, y por lo tanto está buscando la conformación de una organización política Zapatista que impulse –dentro del congreso- las reformas necesarias; o dos: el “Zub Zero” esta utilizando el discurso de minorías como capital político, y a sus indígenas como carne de cañón para lograr sobrevivir.

De cualquier forma, los dos caminos nos llevan a consecuencias igual de lamentables. El primero, llevaría a la organización Zapatista a “hacer política” tradicional para así lograr cambios; el segundo, llevaría a una triste desilusión social por parte de aquellos que aún persiguen el objetivo inicial del EZLN. En tanto, “Sub Zero” anda en moto por todo el país en aras de la conformación de una verdadera izquierda. Esperemos que al final del día, su revolución de papel no se convierta en un simple “Zero a la izquierda”.


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