Media Enchilada en tiempos electorales…
México buscaba la enchilada completa en materia
migratoria, sin embargo, sólo encontró una porción del plato.
Una media enchilada que nos deja con hambre, pero que paradójicamente,
ha significado a Vicente Fox y a su gobierno una excelente oportunidad
de maximizar votos en favor del candidato panista. Lo que comenzó
como un dialogo para aminorar la incertidumbre laboral, la persecución,
la violación a los derechos humanos y la indiscriminación de la
que son objeto casi 12 millones de indocumentados en Estados Unidos,
se ha convertido en una herramienta electoral del gobierno para
intentar dar ese pequeño-gran empujón a Felipe Calderón dentro
de la competencia electoral del próximo 2 de julio.
El pasado 25 de Mayo, el Senado de Estados Unidos aprobó una iniciativa
de reforma migratoria que abre la puerta a la legalización de
más de siete millones de indocumentados, después de casi dos meses
de intenso cabildeo la cámara alta de los EUA logró una iniciativa
parcial de reforma migratoria. Sin embargo, aún resta la conciliación
con la Cámara de Representantes, y aparentemente es este proceso
la ley podría congelarse.
En término generales la ley divide a los indocumentados en tres
categorías: Aquellos que llevan cinco años o más trabajando en
Estados Unidos tendrán la posibilidad de regularizar su situación
laboral. Una segunda categoría para los indocumentados que llevan
entre dos y cinco años -5 millones aproximadamente-, la reforma
senatorial les permite una legalización temporal y un permiso
laboral transitorio, al termino del cual deberán de abandonar
el país. Sin duda, un arma de dos filos, pues podrán trabajar
pero al final del día serán obligados a regresar a su país de
origen. Por último, para los trabajadores extranjeros que tienen
dos años o menos en los EUA la reforma migratoria no supone ningún
tipo de beneficio, éstos tendrán que seguir padeciendo la explotación,
persecución y desamparo legal en busca del sueño americano.
La iniciativa de ley contempla también el aseguramiento de la
frontera con México, a través de la construcción de un muro de
600 kilómetros y el uso de la Guardia Nacional. En este sentido,
la iniciativa de Reforma migratoria se antoja insuficiente, desigual
y poco efectiva para resolver de fondo el problema de los trabajadores
indocumentados. Si bien se abre la puerta para la legalización
de algunos indocumentados, también se endurece la actitud de las
autoridades norteamericanas. La iniciativa de Reforma representa
sólo un avance parcial en la materia.
Sin importar los argumentos, el Presidente Vicente Fox se muestra
complacido por el acuerdo alcanzado y se ha adjudicado el supuesto
triunfo. No entiende que en esta reforma él y su gobierno no tuvieron
nada que ver. La aprobación se debió a dos fenómenos internos:
primero, el bajo nivel de popularidad del Presidente Bush ha causa
de los estragos de la guerra con Irak, en víspera de las elecciones
legislativas de EUA en noviembre próximo; segundo, la presión
sistemática ejercida por millones de indocumentados que salieron
a las calles de la nación más poderosa del mundo para reclamar
sus derechos. Por estas razones es que se aprobó la iniciativa.
A Fox como siempre, no le importaron las razones; y ni tardo ni
perezoso se subió al caballo para maximizar el asunto y convertirlo
en tema electoral. Ya desde el avión Presidencial -a unas horas
de haberse aprobado la Reforma y aún sin detenerse a analizarla-
vociferaba sobre el “gran acuerdo”alcanzado, se mostraba satisfecho,
y enarbolaba la gran capacidad del gobierno mexicano para alcanzar
el objetivo. Los días que siguieron Vicente continuó con la estrategia,
manipulando electoralmente la reforma migratoria con miras al
aumento de las preferencias por Felipe Calderón.
Esta semana Felipe cayó algunos puntos en las encuestas, aparentemente
la estrategia Foxista no le vino del todo bien. Sin embargo, el
tema migratorio podría ser un arma útil en el próximo debate presidencial.
Una medalla que sin mucho merito podría colgarse. Aunque debe
de tener cuidado, porque esa misma medalla que con gran júbilo
celebra nuestro Presidente, podría convertirse en su talón de
Aquiles debido a que su aprobación está aún en duda.
Lo escabroso del asunto es que los indocumentados han quedado
en segundo término. Lo que realmente se necesita es reducir la
brecha de ingresos entre México y Estados Unidos, es decir, necesitamos
mayor cooperación, y el levantar murallas, militarizar la frontera
e inclusive aprobar una reforma migratoria parcial supone, justamente,
lo contrario.
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