La Plaza del Angel
.
.
.
.
 
  La Encuesta del Angel
A cuantos salarios mínimos asciendo su ingreso mensual?

menos de 4 veces

menos de 10 veces

mas de 10 veces

 
 
..
.

México Bananero…

Esta última semana no hay mucho que decir sobre las elecciones y los candidatos presidenciales, y aunque hubiera, ha estas alturas del partido no hablaría mucho; la verdad es que estoy un poco cansado y más bien harto de este merequetengue electoral.

Estamos en la recta final y el tono de los ataques continúa, las descalificaciones por encima de las propuestas prevalecen, la guerra de encuestas parece no tener fin, los medios asechan en busca de algún otro escándalo electoral que suba sus ratings, y todo esto sólo confunde, encrespa y desvía las opiniones y actitudes de los ciudadanos.

Y cómo el hastío político me alcanzo, estoy dispuesto a opinar sobre un tema del cual no soy experto, de hecho se muy poco, pero la naturaleza de los resultados me obligan a hablar sobre ello. Hablemos de futbol, de la selección mexicana y su papel frente a Portugal para ser precisos.

Lo que vi en ese partido me decepcionó de sobremanera, y no porque la selección haya perdido, (finalmente para los pocos mexicanos que no se tragaron la exótica historia de que México podría ganar el mundial, alentada por los medios en un afán de aumentar las expectativas y por ende obtener mayores ganancias; la derrota era una consecuencia lógica de nuestro pobre desempeño futbolístico, y el enfrentar a Portugal sólo hizo que volviéramos a nuestra realidad futbolística) sino por que el partido en sí mismo fue un reflejo fiel de nuestro país y de todos nosotros.

El partido me hizo reflexionar sobre el gran problema de nuestro México, el bajo desempeño de nuestros 11 jugadores me hizo advertir algo contundente. ¿Cuál fue la diferencia entre México y Portugal? Sin lugar a duda, fue la contundencia.

Los primeros 7 minutos del encuentro México fue superior, pero sólo bastó una jugada de los portugueses para arrinconarnos y anotar el primer gol. Después todo fue un desastre, inevitablemente cayó el segundo; ya para el final de primer tiempo, el único mexicano que mostró fuerza, carácter y corazón nos salvó de la debacle, el Kikin apareció y nos dio esperanza. Para la otra mitad del encuentro México fue superior a pesar de tener un hombre menos, pero entonces ¿Por qué no ganamos?

Simplemente porque nos faltó valor, determinación, nos achicamos, fallamos cuando no hay margen de error. Fuimos cobardes y no nos atrevimos a subir el peldaño, pensamos que no somos mejores y por lo tanto no merecemos ganar. Eso es lo que vi. Cuado Rafa Márquez provocó un penal estúpido y cuando Omar Bravo voló otro. Cuando Bravo tomo el balón muchos mexicanos sabíamos que lo fallaría y así fue.
Pero Omar fue un espejo de nuestro México, un reflejo de lo que sucede con la mayoría de los mexicanos cuando se les asigna una responsabilidad tan grande. Un mexicano, como muchos otros, falto de carácter, de actitud, de definición. En los momentos importantes, justo cuando ya no hay vuelta de hoja, entonces allí todos fallamos. Y no es que Omar y el equipo mexicano sean malos, no es que el país entero no sirva, no es cuestión de capacidad; -y contra Portugal quedó muy claro que podemos- es más bien cuestión de actitud, de carácter, de valentía. Seguimos siendo un país con ciudadanos mediocres, subordinados, caducos, medianos. Un país que se conforma con pasar de “panzazo”. Un país cobarde con ciudadanos que celebran mientras México pierde. Un país con ciudadanos asustadizos, que prefieren cegarse a la verdad y apresurarse a las mentiras, ciudadanos de palabras torpes y oídos necios; ciudadanos deshonestos y conformistas.

Bravo y el equipo mexicano son lo que somos. Y nosotros somos ellos. Mexicanos cobardes viviendo en un país Bananero. México no merece los ciudadanos que tiene. Es momento de despertar. El destino le da al equipo mexicano otra oportunidad de mostrar que todo lo que he escrito es mentira. Por el bien de México espero que así sea. Nuestro país está en la encrucijada y no hay lugar para las indefiniciones, el dos de julio es nuestra gran oportunidad para hacer campeón a México y convertirnos en ciudadanos valientes.


Regresar al Índice