Sospechosísimo Electoral
La agonía y la incertidumbre electoral llegaron
a su fin. Es jueves 6 de julio -son las seis cincuenta y dos de
la tarde- y el Consejero Presidente del Instituto Federal Electoral,
Luis Carlos Ugalde, ha informado a todos los mexicanos que tenemos
un candidato con la mayoría de los votos.
Felipe Calderón es el virtual Presidente de México con apenas
una diferencia de .58% (o lo que es los mismo 236 006 votos),
sin embargo no es todavía oficial, habrá que esperar un largo
y sinuoso camino para que le sea entregada el acta de mayoría
que lo acredite como Presidente. Y justo aquí, es donde puede
abatirse el proceso electoral, es decir, de aquí en adelante podemos
entrar en un terreno peligroso, en donde la civilidad del proceso
puede desembocar en violencia y reproche social; el fantasma de
la anulación de los comicios parece dibujarse y las movilizaciones
sociales están al acecho. Las instituciones electorales de nuestro
país están bajo prueba.
En términos generales el proceso electoral del pasado dos de julio
fue sinónimo de civilidad, orden y compromiso por parte los ciudadanos.
Con una participación que ronda el 58% del padrón electoral, es
decir, aproximadamente unos 41 millones 758 mil 191 sufragios,
la participación ciudadana ha sido un éxito. Los mexicanos entendimos
lo que nos jugábamos en esta elección y salimos a las urnas convencidos
de que elegiríamos entre dos visiones totalmente disímiles y contrapuestas,
entre dos maneras de entender a nuestro país y por lo tanto de
enfrentar sus problemas. ¡Bien! por los ciudadanos que votamos,
elegimos y demandamos a nuestros próximos servidores públicos;
¡bien! por todos nosotros que cumplimos con nuestra parte del
pacto social.
Sin embargo, no podemos decir lo mismo de los candidatos –específicamente
los dos punteros- ni de nuestra máxima autoridad electoral, el
IFE y su Presidente, pues éstos cometieron errores que han ensombrecido
nuestro proceso democrático. Primero las encuestas de salida nos
dijeron que no había un ganador claro, incluso los mismos medios
de comunicación se contuvieron de anunciar triunfador, finalmente
ellos no tenían esa responsabilidad. Pero ni tardos ni perezosos,
aparecieron AMLO y Felipe Calderón y en un acto de brutal irresponsabilidad
cantaron victoria para sus respectivos partidos. Esto lo hicieron
aún sin antes saber los resultados del conteo rápido del IFE y
con un poco menos del 70% de avance del PREP.
Luego vino Luis Carlos Ugalde a decirnos que sus brillantes científicos
le “ordenaban” no anunciar ganador, debido a que, metodológicamente,
no existían los elementos para hacer tal cosa. No obstante, aún
no me queda claro porque no lo hizo sí era lo más prudente. Decir
quién iba arriba y quien abajo –independientemente de la distancia,
aún siendo decimal- hubiera dado un nivel grande de certeza, claridad
y transparencia al proceso electoral y al mismo IFE. Decidió no
hacerlo y entonces labró el camino del sospechosísimo electoral.
Fue el comienzo de un desatinado papel del IFE.
Para el lunes 3 todavía no teníamos Presidente. Los resultados
del PREP daban arriba a Felipe Calderón, sin embargo, un simple
vistazo a aquellos datos daban cuenta de la terribles inconsistencias
en el conteo de los votos. Otra labor del IFE y su Presidente
que entorpecía la transparencia del proceso. El IFE, innecesariamente,
le abría la puerta a AMLO para la descalificación y el señalamiento
del fraude electoral. Por último, el miércoles por la tarde el
coordinador del PREP confirma las inconsistencias de dicha medición.
Efectivamente faltaban poco más de 2.5 millones de votos por contabilizar
cuando el IFE había afirmado que llevaban el 98.8% de las casillas
computadas. Con esto, estaba claro que el proceso electoral terminaría
en el Tribunal Electoral, sólo el TRIFE tendrá la última palabra.
Revelando una estupidez absoluta, Luis Carlos Ugalde y su Instituto
le extendían una invitación VIP al candidato del PRD para tratar
de anular la elección. Hoy Calderón fue anunciado triunfador de
los comicios electorales, sin embargo, debido a los errores del
IFE y la falta de capacidad de su Presidente, AMLO impugnará la
competencia. Lo que comenzó como una fiesta democrática podría
terminar en el sobresalto social. Todo depende de la cordura y
voluntad del perdedor. Ustedes juzguen.
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