Crónica de una insustitución
anunciada…
Como bien había señalado –en mi artículo pasado-,
el rumor de una posible sustitución de Roberto Madrazo se hizo
presente durante ésta semana, y de un simple rumor se ha convertido
en un hecho real y concreto; en una noticia que se extiende rápidamente
como dinamita pura que amenaza con estallar dentro de la cúpula
priísta. El susurro se hizo rumor, el rumor se convirtió en voz,
la voz en demanda y está última en desesperación.
El lunes pasado, Proceso hizo una investigación detallada sobre
un posible cambio de candidato presidencial dentro de las filas
priístas. Vale la pena analizar las causas y los efectos de un
posible relevo. Al igual que Jack el destripador, vayamos por
partes.
Hay un hecho irrefutable: El PRI con Roberto Madrazo no levanta,
ni siquiera alcanza a despegar. Todas las casas encuestadoras,
inclusive la suya, lo mantienen en la tercera posición. En segundo
término, el equipo de campaña del candidato no tiene pies ni cabeza,
Madrazo el “gran vencedor de Pachuca”. Su campaña anda mal y de
malas. En tercer lugar, los aspirantes a Senadores y Diputados
se han percatado de que su posición dentro de las listas plurinominales
no es la idónea. En otras palabras, no recibirán ninguna rebanada
del pastel electoral. Todos estos factores han sido causa para
que la elite priísta piense en otra alternativa.
“La campaña contra la campaña”, es un movimiento orquestado por
la más alta capa de poder dentro del PRI, operada por Juan S Millán
bajo las órdenes de Carlos Salinas. Éste último, amigo entrañable
de Roberto. Sin embargo, los malos resultados de Madrazo durante
su campaña tienen preocupado al expresidente, a tal grado de pensar
en un relevo. Aprovechando las circunstancias, la mayoría de los
retractores naturales de Madrazo Pintado están al acecho
y se unen al plan para sustituirlo. (Eduado Bours, exmontielistas,)
Sin duda alguna Madrazo está enterado del movimiento, sin embargo
el asunto no le quita el sueño. El sabe de su inviabilidad jurídica,
la coalición PRI-PVEM lo protege. Al respecto el COFIPE establece
en el artículo 181 sección 2: “Sólo se podrán sustituir el o los
candidatos registrados por una coalición por causas de fallecimiento
o incapacidad total permanente…”, es decir, a menos que
Roberto Madrazo padezca de una enfermedad letal que le impida
ser candidato o, en caso contrario, muera; la posibilidad de ser
sustituido es nula. Roberto lo sabe y por ello se muestra tranquilo.
Políticamente tampoco es viable. Madrazo Pintado –desde siempre-
ha ido construyendo su candidatura presidencial. Con base en artimañas
electorales logró la dirigencia Nacional del PRI, lugar que le
sirvió de plataforma para ser candidato presidencial. Madrazo
quiere el poder, está obsesionado con él y no permitirá que un
pequeño grupo lo despoje de la posibilidad de obtenerlo. Por otro
lado también, no estoy del todo cierto que al PRI le convenga
un relevo de candidato a estas alturas. Las posibilidades se concentran
en Enrique Jackson o Beatriz Paredes, en primera instancia, dos
opciones con mejores credenciales, dos priístas con mejor reputación
y por lo tanto con mayor credibilidad. Sin embargo, para arribar
a la silla presidencial no basta un buen candidato, hace falta
fuerza, poder –regional y nacional-; se requiere del apoyo de
toda la maquinaria partidista. Si bien, Roberto no tiene el apoyo
de algunos grupos priístas, si lo tiene de la mayoría más importante,
de toda la perrada priísta (aproximadamente unos 11 millones de
electores). También es cierto, que este voto duro no le es suficiente
para alcanzar el triunfo, sin embargo, una sustitución ha estas
alturas de la contienda provocaría una escisión de muerte para
el PRI. Con Roberto, su partido va en una franca caída libre,
sin embargo, se mantiene en la pelea. Si hacen un buen trabajo
electoral evitarán el desplome total, aunque tendrán que conformarse
con el tercer lugar. Por otro lado, eliminar a Madrazo de la contienda
significa despertar a un gigante herido, que sólo buscará revancha,
aunque está signifique la desaparición de su partido. Así las
cosas mis queridos lectores, el PRI sólo tiene dos opciones: Ir
con Madrazo a sabiendas de que no ganarán, pero conscientes de
que un tercer lugar no representaría la desaparición, sino un
reacomodo; o relevarlo y despertar una fuerza interna que amenazaría
su existencia. De cualquier forma, lo único seguro para el Revolucionario
Institucional después del 2006, en un país completamente distinto
al que lo vio nacer, será: Reforma o extinción. |