“Un tengan para que aprendan”…
Le dijo a la izquierda
Después de la Convención Nacional Democrática
Andrés Manuel López Obrador bosqueja su cometido, y a pesar de
tener bien claro su camino, AMLO simplemente reconfigura. Su objetivo
sigue siendo el mismo, a saber: obtener el poder del Estado, pero
ahora rechazando la oposición legítima que desde el PRD pudo organizar;
radicalizando su movimiento y rompiendo –por lo menos en el discurso
y no en la práctica- con el entramado político-institucional mexicano.
Ahora como “Presidente Legítimo”, cargo que le fue asignado por
los delegados de dicha convención, se enlista en una larga carrera
con miras a la elección presidencial del 2012.
El sábado 16 de septiembre, el ex candidato perredista y sus huestes
celebraron una Convención cargada de simbolismo. Acordaron, en
“alzada de mano”, desconocer el gobierno entrante que encabeza
Felipe Calderón Hinojosa –Presidente constitucionalmente electo
de México-, rechazando la conformación de la “República Simulada”
y advirtiendo el nombramiento de un “gabinete espejo” paralelo
al gobierno, por último, se apresuraron a la designación de su
máximo líder como Presidente legítimo de México.
Pese a ello, todas estás acciones eran predecibles y hasta cierto
punto retóricas; se quedarían en el imaginativo colectivo de los
lopezobradoristas como una alegoría de lo que debiera ser. Se
trazarían como una forma de protesta contra el presunto fraude
electoral; se transformarían en instrumentos simbólicos que dirigieran
la resistencia. Sin embargo, el anuncio de la conformación del
“Frente Amplio Progresista” como uno de los cuatro brazos del
movimiento y la resistencia civil hace suponer una acción de exclusión.
Una peligrosa maniobra que amenaza al PRD, no a su existencia
en el sistema de partidos mexicanos, sí a su renuncia como un
cuerpo político vital de acceso al poder.
En este sentido, el “Frente Amplio Progresista” podría significar
un reacomodo de fuerzas; un reposicionamiento de las diferentes
corrientes de izquierda en México, y por lo tanto, la eliminación
del protagonismo del Partido de la Revolución Democrática en el
espectro político-ideológico de la izquierda. Aparentemente, Andrés
Manuel entendió que a través del PRD no podría llevar su movimiento
al límite y tramposamente planea su anulación, y reitero, no como
partido, sino como poder político fáctico.
El FAP busca aglutinar diversos intereses en un lugar común, siendo
francos, de lo que se trata es de llevar a algún personaje a la
silla presidencial dentro de seis años. Hoy parece Andrés Manuel
dibujarse como el candidato único; mañana probablemente no lo
sea, mientras tanto su fuerza y sus seguidores intentan construir
un nuevo frente, quizás un nuevo partido. Lo único cierto es que
el PRD quedará fuera de cualquier negociación.
El objetivo es mantener un liderazgo, y el FAP parece una eficaz
maquinaria para lograrlo.
Sí ayer se trataba de llegar a los pinos a cualquier costo, hoy
también se resguarda el objetivo, pero AMLO y su equipo no están
dispuestos a correr riesgos, no importa que el mayor Partido de
izquierda fallezca en el camino.
Oficialmente la carrera Presidencial rumbo al 2012 comenzó el
día de la convención para Andrés Manuel. Pero esta vez, para llegar,
se requieren sacrificios. La izquierda no alcanza y el PRD no
es suficiente, pero si necesario. Entonces, el Sr. López y sus
más cercanos seguidores intentan bloquear al PRD al tiempo que
lo utilizan. Esta es una estrategia que amenaza la vida útil del
Partido de la Revolución Democrática, ya voces críticas se alzan
en un intento desesperado por advertir la verdad. Cuahutémoc Cárdenas
–el fundador de la verdadera izquierda mexicana- fija su Posición
y crítica severamente las acciones del movimiento que encabeza
Andrés Manuel; señala lo peligroso del camino trazado y prevé
las consecuencias. Cárdenas sólo recibe rechazos, alaridos y rechiflas
durante la convención.
Es así como, lector y lectora queridos, la Convención Nacional
Democrática marca un punto de quiebre para AMLO y el PRD. A partir
de ahora, para el partido resultará peligroso caminar por el mismo
sendero. La Convención cierra un ciclo y abre otro muy distinto.
El PRD está obligado a redefinir su papel como oposición institucional
y desmarcarse por completo de un aliado que busca su nulidad.
De lo contrario, el PRD estará destinado a la congeladora política,
impedido para competir desde la izquierda y preso a los designios
de los pequeños caudillos que merodean el poder.
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