Carta a los Reyes Magos…
Mis muy estimados Reyes:
Mi nombre es Luis Esteban Islas Bacilio, y les soy sincero, de
muchas cosas conozco poco, tal vez de la mayoría, pero la verdad
de un tema conozco mucho, lo mío lo mío, es la política. Cómo
ya estarán enterados, México, país en el que vivo y el cual me
encanta, ha pasado momentos muy duros y delicados. La política
mexicana se ha convertido en todo un espectáculo. Qué si el fraude
electoral; que sí nuestras instituciones no sirven, qué sí nos
gobierna una bola de extremistas derechosos o que sí los recalcitrantes
perredístas organizarán un golpe de Estado.
En este país, Cuando no es Andrés Manuel y su Frente Amplio Progresista
negándose a cooperar, salé Felipe Calderón, -flamante presidente
para unos y espurio para otros- de la mano de Elba Esther Gordillo
a decirnos que la educación en su nuevo gobierno le vale un reverendo
pepino.
Entramos a nuevo año y tenemos los mismos problemas: Pobreza que
indigna, inseguridad que asusta, narcotráfico, delincuencia organizada,
corrupción que avergüenza, poco o nulo crecimiento económico,
parálisis en el congreso y por lo tanto, todas las reformas fundamentales
estancadas. En fin, una gran lista de pendientes que urgen. Es
más, las cosas están tan feas, que algunos piensan que lo mejor
es que el PRI vuelva al poder; ¡imagínense!
Por esto, mis queridos Santos Reyes, tengo varias peticiones:
De entrada, quiero que me traigan un gramito de inteligencia,
de razonamiento, acompañado por una cucharada de voluntad. Todo
esto para nuestros políticos, que cada vez que pueden, nos demuestran
su falta de capacidad y entreguismo. Para terminar pronto, nuestros
políticos son bastante torpecitos. No entienden que en un congreso
dividido lo que vale es el liderazgo y las buenas ideas. El arte
de la negociación no es su fuerte. No hay acuerdos y por lo tanto
parálisis.
Estimados reyes, tráiganme también unos sobrecitos de vergüenza
y de dignidad. Para que nuestros legisladores se midan un poco,
y ya no crean que el recinto legislativo es un ring de box. O
ya de plano, tráiganme la figura del plebiscito y la revocación
del mandato, y hasta la reelección legislativa, para que de una
vez por todas, nuestros legisladores atiendan nuestros intereses
o de lo contrario los corramos.
Para nuestro Presidente Felipe Calderón les pido un costalito
de libertad, de margen de maniobra, que le ayuden con algunas
facturas que tiene que pagar; es más, que ustedes le paguen al
Consejo Coordinador empresarial, al opus dei y al Yunque. Para
que no se cobren del erario público, con puestos y prebendas en
busca de poder. Por ejemplo, a la Maestra Gordillo denle una isla
en Asia para que la gobierne, y hasta un sindicato para que también
lo dirija.
Para el Peje Presidente, es decir, para Andrés Manuel. Les pido
que le traigan unos anteojos mágicos. Qué le den luz, que lo hagan
ver sus errores; para que entienda que con su estrategia sólo
ha dilapidado el enorme capital político que alguna vez tuvo.
Que la solución no es la confrontación, sino la autocrítica y
la responsabilidad como oposición. Quiero también, que le traigan
el manual de la democracia, con los cinco pasos de cómo ganar
una elección presidencial qué se tiene en la bolsa. Y el otro
manual, el de la resignación, aquel qué dice qué hacer una vez
que perdiste.
Para el PRD te pido un botellita de autonomía y de autocrítica,
y una bolsita de mesura también. Si pueden, sólo sí pueden, igual
y traen otro líder popular, porque el que tienen ya está muy desgastado.
Para el PAN, tráiganme un relevo para su dirigencia. El tal Espino
no más no coopera, hasta parece que Calderón no es de su partido.
Para los priístas, allí si les pido milagros. Por fa, mis queridos
Santos Reyes, tráiganme una cajota de limpieza, una escoba para
barrer a sus gobernadores incómodos, un spray para limpiar la
corrupción de sus dirigentes; y por último, unos guantes –acompañados
de un nuevo líder, de preferencia mujer- para que de una vez por
todas le busque un nuevo rostro a este viejo dinosaurio.
En general, para los Partidos Políticos. Tráiganme una reforma
electoral que abarque, entre otras cosas, una reducción en su
financiamiento. Y ya que andan por allí, les pido unas candidaturas
independientes, para que la amenaza sea más creíble.
Ya si de plano no se puede, por fa, por lo menos esta última petición:
Tráiganme unas grapotas de conciencia, pero de la buena, para
todos los ciudadanos, que no hemos entendido que la democracia
mexicana se va construyendo en la medida en que nosotros participamos,
nos enteramos y exigimos lo justo a nuestros gobernantes. Mis
muy estimados, Melchor, Gaspar y Baltasar, no sean gachos, México
los necesita.
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