Un domingo de Dinosaurios…
El próximo domingo los casi 20 mil consejeros
nacionales y estatales del PRI elegirán a su nuevo dirigente.
Cinco son los candidatos en competencia, pero sólo entre dos se
encuentra la verdadera disputa: Enrique Jackson y Beatriz Paredes
son los comandantes supremos de la próxima justa electoral interna.
El método de selección es cerrado, es decir, el priísta de a pie,
el militante leal o el ciudadano que aún confía en el otrora “partidazo”
no podrá emitir voto alguno. No podrá participar en el proceso
se selección; el voto será un privilegio de las élites, una prerrogativa
para los grandes notables, para los priístas de cepa. En este
sentido, los gobernadores –quienes controlan la voluntad de cada
uno de sus consejeros estatales- se convertirán en el gran dedo
elector de la próxima jornada. Por lo tanto, ganará aquel candidato
que reúna mayores simpatías entre los 17 gobernadores que componen
al Partido.
Es así como, mí muy estimado lector, el próximo domingo no seremos
testigos de una jornada democrática y transparente; sino todo
lo contrario, nos convertiremos en espectadores incómodos de un
domingo de dinosaurios; de una jornada arreglada y tramposa en
donde la mayoría de los consejeros priístas han recibido línea
por parte de sus gobernadores. Electores amañados y comprados
con expectativas de una recompensa futura. Gobernadores apostando
y cediendo su poder sobre un candidato a modo. Ex presidentes,
lideres Sindicales y ex dirigentes partidistas (Salinas, Elba
y Madrazo) moviendo sus cartas y jugando el fachoso juego del
poder priísta, para mantener el control y los privilegios desde
la dirigencia nacional.
Justo cuando la renovación de la dirigencia priísta se antojaba
para una sacudida brutal a los viejos usos y costumbres de hacer
política en el PRI, o por lo menos, para la organización de una
competencia que le diera eso que tanto le hace falta al partido:
Unidad, cohesión, disciplina y liderazgo con poder; justo ahora,
está competencia, sólo servirá para elegir a un administrador
de recursos en lugar de un líder poderoso.
Cualquiera de los candidatos que gané –Beatriz o Jackson- arribará
al poder profundamente cooptado, maniatado e imposibilitado para
actuar; para imponer o cambiar. Libre de toda libertad, el próximo
líder priísta sólo será una figura vacía, sin poder real en las
decisiones y se conformará con avalar los acuerdos, en lugar de
programarlos o buscarlos. Bajo está lógica, la dirigencia nacional
priísta sólo funcionará –que de hecho ya lo hace- como una oficialía
de partes; avalando y dando el visto bueno a las decisiones de
los verdaderamente poderosos en el partido; los gobernadores en
los estados. Estos pequeños virreyes que encontraron en sus feudos
infinitas cuotas de poder.
Esto nos espera el próximo domingo: Un caricaturesco desfile jurásico
que, a través de las órdenes de sus amos, elegirán a un nuevo
administrador de recursos para que organice la logística y metodología
de los poderes regionales que aún conserva el partido. En la lucha
por la administración regional Beatriz va adelante.
Brújula Ciudadana
Señores; amigos. No nos dejemos engañar. La elección del próximo
domingo nada tiene que ver con una renovación del PRI. Cómo hace
semanas lo afirmé en uno de mis artículos:
“…no se trata de un asunto de renovación; el PRI, por su naturaleza,
está imposibilitado para cambiar. El Revolucionario Institucional
surgió como un instrumento para administrar el poder y, precisamente,
desde el poder. Los priístas, acostumbrados siempre a las compensaciones,
prebendas y dádivas del gobierno no buscan una renovación, no pueden
aspirar a ello, dejarían de ser priístas, dejaría de ser el PRI.
Por lo tanto, lo mejor que puede hacer el partido es seguir administrando
sus poderes regionales, a través de la fabricación de un liderazgo…”
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