LA CND y el PRD: Mensajes contradictorios
"Aquí seguimos, a pesar de los pesares, no han
podido destruirnos".
Andrés Manuel López Obrador
Los mensajes que han estado enviando el PRD y sus principales
líderes son confusos; imprecisos, borrosos, ambiguos y considerablemente
contradictorios diría yo. Son una muestra exacta del estado actual
que guarda el más grande partido de izquierda en México.
Un partido que acarició la gloria Presidencial y se quedó a medio
paso de resultar victorioso; pero que ahora, paradójicamente después
de obtener casi 15 millones de votos y configurarse como la segunda
fuerza electoral del país, se encuentra prisionero de los vaivenes
y equivocas decisiones de un Mesías y falso líder democrático.
El PRD atrapado en el laberinto de Andrés Manuel, sumergido en
la indefinición e incapaz del alejamiento.
El pasado domingo se celebró la culminación de los trabajos de
la segunda Asamblea de la Convención Nacional Democrática que
encabeza el autonombrado “Presidente Lejitimo”. AMLO y sus huestes,
una vez más, salieron a las calles para hacer una revisión de
su trabajo y mandar un mensaje de unidad y fortaleza. Y sí, todos
los integrantes del FAP estuvieron presentes, el líder Nacional
del PRD, de Convergencia y del PT, también los diferentes dirigentes
de las principales tribus perredístas (Jesús Ortega, Pablo Gómez,
Dolores Padierna) el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard y su antecesor
Alejandro Encinas, y otros, muchos más, representantes de diferentes
secciones, bancadas y trincheras perredístas; que en conjunto
conforman está rara aglutinación que se hace llamar Frente Amplio
Progresista.
Los que dicen que saben argumentaron a favor de AMLO y la fortaleza
de su movimiento que se mantiene vigente. “Sí lleno la plancha
del Zócalo” señalan algunos, como demostración de liderazgo y
capacidad de convocatoria, “estuvo Marcelo y Jesús Ortega juntos”
como argumento de unidad; estuvieron “los lideres Nacionales de
los partidos”, como tesis de fortaleza. Y muy probablemente hay
algo de razón en sus ideas, ciertamente todos respondieron al
llamado de AMLO y asistieron al Zócalo, pero en los hechos, las
cosas son muy distintas, y la realidad nos indica un desplome,
una brutal indefinición, un peligroso pragmatismo y la exigencia
por desmarcarse de un aliado que resta en lugar de sumar sigue
vigente.
El simbolismo de la Convención se confunde con la realidad. De
verdad que muchas veces es más fácil entretenerse con el árbol
y perder de vista la complejidad del bosque. Por eso nos asombramos
cuando Marcelo Ebrard recorre, codo a codo, de Andrés Manuel el
camino rumbo al Zócalo, pensamos que es un mensaje de unidad cuando
en la realidad, a través de sus acciones como Jefe de Gobierno
de la capital, Ebrard se comienza a desmarcar diametralmente de
su tutor político y abona el camino para la “traición”.
Nos distraemos también cuando vemos al líder Nacional del PRD
apoyando y reforzando el movimiento del ex candidato presidencial,
pero olvidamos que Leonel Cota no sólo no representa a la mayoría
del perredismo, sino que en los hechos es un incondicional de
Andrés Manuel a quién, literalmente, le debe su puesto y además
va de salida. Y también señalamos que los “chuchos”, que la Izquierda
Democrática Nacional y el Movimiento por la democracia acudieron
al llamado reivindicando su lealtad con el Sr. López; pero finalmente,
¿tenían otra alternativa? ¿No hubiera sido más costoso, en este
momento, perderse la ceremonia del todopoderoso Pejepresidente?
¿No es mejor esperar el momento adecuado para el rompimiento?
Lo único cierto que nos deja la Convención Nacional es la reiterativa
de que Andrés Manuel desea el poder a toda costa; prepara una
contraofensiva para el 2012, articulando un movimiento social
y político más profundo, configurando su estructura territorial
desde las bases y apostando a la desmemoria de los mexicanos.
Un movimiento nada desdeñable pero peligroso.
En el camino se quedará el PRD si no hace algo para evitarlo.
Un partido sumiso, complaciente y poco valiente que apuesta por
un delicado pragmatismo que lo llevará a la catástrofe electoral
si no rediseña su naturaleza opositora. Tenemos 14 elecciones
en puerta para corroborarlo. Ya veremos.
Brújula Ciudadana
Y hoy, cómo hace seis meses, mi posición no
ha cambiado: “la Convención Nacional Democrática marca un punto
de quiebre para AMLO y el PRD. A partir de ahora, para el partido
resultará peligroso caminar por el mismo sendero. La Convención
cierra un ciclo y abre otro muy distinto. El PRD está obligado
a redefinir su papel como oposición institucional y desmarcarse
por completo de un aliado que busca su nulidad. De lo contrario,
el PRD estará destinado a la congeladora política, impedido para
competir desde la izquierda y preso a los designios de los pequeños
caudillos que merodean el poder”.
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