Lecciones francesas…
Buena tarde mis queridos lectores. La semana
comienza, ya es lunes, y tenemos mucha información.
El día de ayer, la Quinta República Francesa vivió un día histórico,
los franceses acudieron masivamente a las urnas, los ciudadanos
votaron y eligieron entre dos visiones de Estado distintas, votaron
por dos proyectos antagónicos pero que, paradójicamente, encontraran
un punto intermedio en la segunda etapa de los comicios.
Francia vivió la primera vuelta de su proceso electoral, con una
votación brutal: nada más y nada menos que el 86.4% de los ciudadanos
salieron a las calles para ejercer libre su voto. De un padrón
estimado de 45 millones de electores.
Izquierda o derecha será la disyuntiva para la segunda vuelta
del próximo 6 de mayo. Los franceses lo tienen muy claro, son,
sin duda, un ejemplo de civilidad y pulcritud electoral. Primera
de muchas lecciones que deberíamos aprender los mexicanos, sobre
todo, nuestros gobernantes.
En Francia también compiten dos visiones opuestas del mundo. Conservadores
contra liberales, izquierda contra derecha. Sin embargo, ambas
posiciones son por demás modernas. Nicolas Sarkozy, candidato
conservador que obtuvo el 31.1% de las preferencias, defiende
la autoridad del Estado y pone énfasis en valores como la seguridad
y el liberalismo económico, pero también, se pronuncia a favor
de la legalización de la eutanasia y la protección de los derechos
humanos.
La candidata de la izquierda, Ségolène Royal, mujer que representa
la muerte de los dinosaurios en el partido socialista francés
y el inicio de una nueva forma de hacer política en su país, obtuvo
el 25.83% de los votos. Royal es una socialdemócrata en toda la
extensión de la palabra. A ella le preocupan los pobres pero también
los problemas de seguridad, quiere una política social más humana
pero también la conformación de una fiscalía Europea contra el
terrorismo. Externa su interés por un estado fuerte e influyente
frente al mercado, y al mismo tiempo pone en entredicho la política
laboral francesa. Esta es Ségolène Royal, una socialista diferente,
sin tabúes o paradigmas. No una demagoga ni populista, sí una
socialdemócrata moderna.
Está es la segunda lección de Francia para México: Aunque los
proyectos de gobierno sean distintos uno de otro, siempre hay
un punto medio, un terreno en común y fértil para las ideas.
La polarización sólo existe en Francia mientras duran las elecciones
y ésta se da en el debate de las ideas y no en la vida cotidiana.
El populismo y las promesas radicales quedaron de lado y fueron
sustituidas por argumentos sólidos; el fascismo y la extrema derecha
no tienen cabida en el colectivo francés.
Tercera lección para México: Finalmente Francia ha dado la oportunidad
a una clase política renovada. Dos ganadores claros. Dos representantes
de una nueva generación de polí-ticos. Dos vencedores serenos.
Respetuosos uno de otro, atentos y también competitivos, pero
dispuestos -ambos- a tender puentes y ofrecer salidas. Es el mejor
resultado que Francia ha tenido en su historia electoral. Más
del 80% de su electorado decidió con su voto. Finalmente está
es la última lección para México y los mexicanos, es la más importante,
los ciudadanos franceses, conscientes de que su voto vale y define
el futuro de su país, se muestran interesados y acuden a las urnas.
En un México en el que vota menos de la mitad de sus ciudadanos,
sería bueno que aprendamos de nuestros amigos franceses y entendamos
que, si queremos llegar al nivel de civilidad, respeto, debate
y competencia de las democracias modernas, como la francesa, tenemos
que participar.
Brújula Ciudadana
La democracia se construye en la medida en
que participamos, nos informamos y nos convertimos en verdaderos
ciudadanos para una democracia en proceso de consolidación como
la nuestra.
Así las cosas mis queridos amigos, a veces es bueno mirar más
allá de nuestro ombligo y aprender valiosas lecciones para nuestro
país.
Por el momento es todo, no se preocupe, no se estrese, apenas
es lunes, el mundo sigue y nosotros también.
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