¿Una luz en el camino?
Pareciera que la calma nos alcanza, que una
engañosa, fugaz, y tensa serenidad nos cobija; una tranquilidad
y paz artificial, pero tranquilidad al fin y al cabo. Después
de un accidentado proceso electoral en el que el país experimento
algo muy cercano a un quiebre institucional, los mares se sosiegan
y nuestros políticos se aclimatan, dialogan y discuten; pero los
acuerdos siguen pendientes.
El poder legislativo toma la batuta y se posiciona como el principal
impulsor de una Reforma de Estado. Hace un par de días se llevo
a cabo la instalación de la “Comisión Ejecutiva de Negociaciones
y Construcción de Acuerdos del Congreso de la Unión”, nombre rimbombante
y ambicioso, igual que sus objetivos. De lo que se trata es de
darle una manita de gato al sistema político mexicano, de mejorarlo
pues.
Para nadie es un secreto lo que México necesita, cientos y cientos
de documentos se han escrito al respecto, muchos estudios, muchos
análisis y ha estas alturas del camino nos queda bien claro lo
que se requiere cambiar en el sistema. La fiebre reformadora
no es nueva, lo que sí es inédito es el camino trazado para la
consecución de la Reforma de Estado: una ley para hacer leyes,
una legislación que parece dar vueltas y rodear la realidad, sin
embargo, en el fondo, representa la posibilidad de una sistematización
del método para lograr acuerdos. Método meritorio en un congreso
falto de profesionalismo y voluntad. Quizá en la técnica se halle
su valor.
Por lo pronto, agrada el protagonismo del legislativo y su compromiso
de trabajar de lado y, al mismo tiempo, independiente del Presidente.
Los legisladores no sólo como hacedores de leyes sino como promotores
del cambio. Sobresale también, la capacidad de convocatoria de
Manlio Fabio Beltrones, no por nada a esta iniciativa se le conoce
como la “ley Beltrones”. Asombra la voluntad y los puntos comunes
de todas las fuerzas políticas, incluido el PRD que sin perder
de vista el doble discurso entre el “fraude electoral” y el trabajo
legislativo se une a los esfuerzos, el dialogo y la construcción.
PRI, PAN, PRD, PT, CONVERGENCIA, PT, PVEM, PSDC, PANAL, Ejecutivo,
CONAGO, Presidentes municipales y Poder judicial, realizaron un
muy buen diagnóstico del actual estado del sistema político mexicano,
y acordaron que acordarán. De entrada es un buen avance. Buenas
intenciones, buena voluntad, grandes y buenos discursos, pero
sólo eso.
La ley traza un camino, un método que refiere los pasos que dar,
pero no obliga a nada; al final del día caemos en el mismo error
de siempre: dejar las decisiones fundamentales a la libre voluntad
de nuestra clase política, sin sanciones de por medio, sin castigos
ni sacudidas por sus malos resultados. Todo lo qué tenemos hasta
el momento es una bonita recetita para alcanzar la Reforma del
Estado y nada más, buenos deseos y excelentes diagnósticos. Habrá
que esperar y darles el beneficio de la duda a nuestros “flamantes”
legisladores para demostrar lo contrario. ¿De verdad es una luz
está añeja Fiebre Reformadora?
Brújula Ciudadana
Ahora sí, de plano hemos perdido a Vicente
Fox. Resulta que ahora no sólo se considera el paladín de la democracia
mexicana, sino de toda América Latina; y es que durante el transcurso
de esta semana anduvo por Europa, de la mano de su fiel colaborador
Manuel Espino, para autopromocionarse y lograr la Presidencia
de la Internacional Demócrata; y no conforme con eso, ya anunció
que este fin de semana se reunirá en su rancho de San Cristóbal
Guanajuato (nuevo recinto democrático) con los opositores del
Presidente Chávez. ¿Ustedes entienden algo? Yo tampoco.
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