Yucatán: Una “Bomba” electoral
El primer gran reto electoral en el sexenio del
Presidente Felipe Calderón se llama Yucatán. El próximo domingo
esta Entidad renueva a su poder ejecutivo, pero las cosas no pintan
del todo pacificas, sino todo lo contrario, muchos elementos señalan
un resultado apretado y controvertido; el fantasma del fraude
electoral podría aparecer y complicar los frágiles acuerdos en
la consecución de las Reformas.
En Yucatán no sólo se elige a un nuevo Gobernador, lo que se juega
en la elección es mayor y más importante, tanto que trasciende
al ámbito Nacional y se vuelve una prioridad para el Presidente.
La alianza PRI-PAN que hasta este momento le ha dado cierto grado
de maniobra a Calderón puede consolidarse o de plano reventar,
dependiendo del resultado. Veamos como están las cosas:
Dos candidatos puntean las preferencias, la priísta Ivonne Ortega
Pacheco, ex alcaldesa, ex diputada local y federal, ahora senadora
de la república y los más importante, sobrina de Víctor Cervera
Pacheco (Dos veces Gobernador del Estado) consiguió la candidatura
a través de una encuesta y se posicionó aún por encima de grandes
priístas como Dulce María Sauri. Ortega, una candidata joven (apenas
33 años) está dispuesta a recuperar el poder para su partido;
con base en una campaña fresca y de buenas ideas, la candidata
ha hecho lo impensable: remontar una ventaja de más de 15 puntos
porcentuales, ahora las últimas encuestas la ubican en el primer
lugar.
El candidato del PAN, Xavier Abreu fue visto como el candidato
oficial desde el comienzo, ya que comando la campaña presidencial
de Felipe Calderón en aquellas latitudes; además de que fue Secretario
de Desarrollo Social en la actual administración del actual gobernador
panista Patricio Patrón Laviada. Abreu logró la candidatura a
través de un complicado proceso interno, le ganó a Ana Rosa Payán,
panista de cepa y alta clase; mujer que una vez que se supo derrotada,
por segunda ocasión, (también perdió el proceso de selección contra
el actual gobernador hace seis años) arremetió contra su partido
y lo acusó de fraude y favoritismo en beneficio de Abreu. Finalmente
Ana Rosa Payán compite por la alianza PT-Convergencia y alcanza
apenas 3% de la votación, puntos que, en este momento, podrían
hacer la diferencia entre los ganadores. El PRD es de “chocolate”
en Yucatán, su candidato en un buen comediante local que sólo
participa para no dejar espacios.
La campaña ha sido una réplica de la presidencial pasada. Guerra
de spot, descalificaciones personales, alusiones físicas (sobre
todo contra la priísta quien perdió 40 kilos antes de esta elección,
para una muestra de esto entre a http://www.youtube.com/watch?v=yVPd0Rsv-es
y compruébenlo). La mal entendida “guerra sucia” fue aplicada;
estrategia peligrosa que ayudó a Ivonne Ortega y debilitó a Xavier
Abreu. El PAN repitió la receta del 2006 y aparentemente está
vez no le dio resultado, obviamente las condiciones eran distintas
y no previeron los terribles saldos de la acción.
Cualquier escenario posible terminará en los tribunales. PRI y
PAN mantienen una cerrada diferencia; sí gana el PAN los acuerdos
a nivel nacional con el Revolucionario Institucional podrían quebrarse;
ya los gobernadores priístas han amenazado al Presidente Calderón
con romper la alianza para que sacará las manos de la elección,
sí es que quería alguna otra reforma durante su sexenio. Aparentemente
Calderón lo entendió y en las últimas semanas abandonó a su candidato.
Sí gana el PRI, las cosas seguirán caminando; una victoria del
priísmo no sólo reposicionaría al partido después de la terrible
derrota del pasado dos de julio, sino que hablaría muy bien de
su nueva dirigente y de su gran capacidad de negociación y operación
política. También fortalecería a algunos priístas rumbo al 2012
(Peña Nieto por ejemplo); y, paradójicamente, ganaría Calderón
ya que fortalecería la alianza que le ha permitido gobernar hasta
este momento. ¿Una de cal por dos de arena? No lo sabremos hasta
el domingo, mientras tanto la suerte en Yucatán está echada.
Brújula Ciudadana
He de aclarar, lector y lectora queridos, que
no concuerdo con la idea de reglamentar los contenidos de los
mensajes en las elecciones, sería presuponer que los ciudadanos
somos estúpidos, así cómo tampoco creo que se le debe de prohibir
al Presidente o al gobernador promocionar a sus candidatos con
recursos lícitos y reglamentados, finalmente es un fenómeno que
en la ciencia política se conoce como incumbent Advantage, es
decir, las ventajas y beneficios que tiene un gobernante frente
a los electores por haber logrado buenos resultados en su gobierno.
Por lo tanto, la única manera de tener elecciones con mejor calidad
es avanzar en la consolidación de nuestra democracia y nuestras
instituciones; mientras no lleguemos a esto, seguiremos presenciando
bochornosos espectáculos como en Yucatán.
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