El gigante despertó: ¿Tiempo
de la corte?
Hace algunos meses mis queridos lectores, en
este mismo espacio señalamos la peligrosa y frágil calma que se
respiraba en nuestro país. La definimos como la “tensa calma”.
Un momento tranquilo, de sosiego, de serenidad pero que, inevitablemente,
habría de arder nuevamente si no se buscaban alternativas.
Hoy, a poco más de un año de conflicto en Oaxaca los asuntos pendientes
siguen allí y no se ha hecho nada para resolverlos: la indignación
se alimenta, el rencor se prolonga y se muestra listo para –otra
vez- estallar.
Hoy al igual que ayer, los focos rojos siguen latentes en un peligroso
sueño aguardando a la pesadilla. Y yo me preguntó, (¡otra vez!)
¿Qué paso con Oaxaca?
“Oaxaca no cambio y se jodió. El Virrey, Ulises Ruíz, continúa
en su trono y campantemente hace de las suyas. Alegremente afirma
que no pasó nada, ¡Otra vez! maneja sus piezas y utiliza la represión
cómo su principal herramienta de unidad. Maneja los recursos públicos
discrecionalmente para menguar los ánimos de sus adversarios y
gasta su escaso capital político para cerrar frentes”
Insisto: “Nada se ha hecho en Oaxaca nada está resuelto. Nuestros
políticos, como casi siempre sucede, le han apostado a la desmemoria,
en lugar de resolver sólo han pactado, en vez de castigar han
ocultado. Se ha inclinado la balanza de un sólo lado; logrando
una pronta pero engañosa sumisión; las acciones emprendidas durmieron
al gigante; pero sigue allí, amenazante, temible y listo ha despertar”
(Inframundo Político)
Y obviamente el gigante despertó, aprovechando muy bien la coyuntura,
es decir, la proximidad del primer aniversario del dos de julio,
los adversarios, los dolidos, los fanáticos y todos aquellos que
calculan un beneficio positivo afinan muy bien sus estrategias
intentando el regreso de la violencia en Oaxaca. La “tensa calma”
terminó y es tiempo de hacer algo.
Paradójicamente en la Corte encontramos repuesta. Y es que sólo
la SCJN parece haber entendido el mensaje y ha atraído el caso,
argumentando el hecho de que en Oaxaca existió “la violación grave”
a las garantías individuales de los ciudadanos. Es así como con
base en el artículo 97 constitucional, la SCJN designó una Comisión
Investigadora para que averigüe la presunta violación durante
el conflicto Oaxaqueño.
Pero hay que tener cuidado con este atribución. La SCJN es un
cuerpo colegiado encargado de impartir justicia y no un ministerio
público, su tarea no es legislar, mucho menos gobernar, sólo declarar
lo que es justo y lo que prevalece dentro del orden constitucional
del país.
Sin duda “es el tiempo de la corte”, nunca como ahora este órgano
había tomado tanta relevancia en el sistema político de nuestro
país. Finalmente de esto se trata, de fortalecer a nuestras instituciones,
de que el legislativo legisle, el ejecutivo gobierno –ejecute-
y el Poder judicial procure la justicia. Pero tengamos cuidado
y evitemos la politización de nuestra máxima instancia en materia
de justicia. Que las llamaradas de popularidad y falsos protagonismos
no superen la objetividad, la pertinencia y la búsqueda de justicia.
Sólo éste es el verdadero fundamento de la Corte.
Pero en el otro lado de la moneda, lector lectora queridos, los
malos gigantes andan vivitos y coleando, son un peligro que amenaza
la consolidación de nuestra débil democracia. Sí los demás brazos
de nuestro pequeño “leviatán” se paralizan, por lo menos, uno
de ellos debe salir al quite. Sí Ulises Ruíz y sus secuaces (incluidos
los APPOS y sus amigos) no fueron castigados por incentivar un
profundo conflicto social que resultó en más de una veintena de
muertos, pérdidas económicas, desarticulación social y violación
de garantías y derechos fundamentales de los oaxaqueños, entonces
es bueno que la SCJN, con sus pertinentes previsiones, busque
impartir justicia a través del esclarecimiento de los hechos,
la investigación y su futura recomendación.
En política todos los vacíos más temprano que tarde son ocupados.
En este sentido, es responsabilidad de las otras instituciones
(Legislativo y Judicial) procurar su trabajo para no ser reemplazados.
De lo que se trata es de establecer y delimitar las funciones
de una Corte que se va ajustando a la nueva realidad democrática
del país.
Brújula Ciudadana
La discusión y el cabildeo para conseguir una
reforma fiscal están en proceso; coincidentemente también los
procesos contra los gobernadores priístas de Puebla y Oaxaca se
gestan en la Corte. Politización de la justicia o no, lo único
cierto es que el margen de maniobra del Presidente aumentará con
toda seguridad. Ante un PRI que defenderá a sus fachosos gobernadores
por sobre cualquier cosa para evitar un posible juicio político,
Calderón tiene una posibilidad única para negociar y lograr la
tan ansiada reforma fiscal. |