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Política del Miedo…

A menos de 100 días para elegir a nuestro próximo Presidente de México, las cuestiones electorales se ponen al rojo vivo; y es que todas las casas encuestadoras –incluso la de cada uno de los candidatos- ubican en un aplastante primer lugar a Andrés Manuel López Obrador. AMLO aventaja a los demás en por lo menos 10 puntos porcentuales, una brecha bastante significativa a escasos tres meses de acudir a las urnas.

El buen Peje anda por las nubes, el mismo se autonombra “indestructible”. Él ya se ve muy cómodo en la silla presidencial, despachando desde palacio Nacional. Recorre una y otra vez el país autoproclamándose Presidente de la Nación. Desafortunadamente, su argumento hace mucho sentido; por lo menos los números le dan la razón. Si hoy fueran las elecciones para elegir a nuestro Presidente de la Republica indiscutiblemente él sería el máximo ganador, pero no sólo obtendría la victoria, sino que lo haría de un modo aplastante.

Sus adversarios lo saben y han tomado medidas al respecto. Felipe y Madrazo han cambiado su estrategia electoral, cada uno a su modo intenta demostrar al electorado que pueden vencer a AMLO. Y es que la pregunta ya no es ¿quién ganará?, el cuestionamiento fundamental ahora es ¿si quieres que Andrés Manuel gané o no? En la etapa final de la campaña electoral, tanto para Felipe como para Madrazo, el reto está en mostrar ante la opinión pública que alguno de ellos es capaz de vencer a AMLO, en la medida en que alguno lo logré, estará en posición de competir fuertemente contra el candidato perredista. El duelo final será entre dos, el candidato que sea percibido como la tercera opción terminará desplomándose para principios de junio. Andrés Manuel contra algún otro –Felpe o Madrazo-, es la disyuntiva.

Madrazo fue el primero en identificar el dilema, y se lanzó con una nueva campaña publicitaria atacando directamente a AMLO, acusándolo de mentiroso y poco valiente. Exigiéndole debatir, dialogar, confrontar. Con spots –de alta producción- está enviando un mensaje residual al electorado de que él si puede derrotar a Andrés Manuel, de que él es el segundo lugar y la opción alternativa para el país. Sin embargo, su mala imagen y baja credibilidad han impedido que el candidato priísta repunte en las encuestas. A pesar de implementar la mejor campaña mediática sobre una excelente estrategia electoral, Roberto Madrazo no levanta en su intención de votos.

Por otro lado, a Felipe Calderón no más no le salen las cosas. Está comenzando la segunda fase de su campaña, probablemente un poco tarde pero no demasiado, en donde intenta llegar a la parte del electorado que había olvidado –los jóvenes, los liberales, los indecisos, etc-, precisamente aquellos votantes que harán la diferencia. Con un nuevo slogan de campaña (para que vivamos mejor) y una estrategia mediática de confrontación directa contra al candidato perredista, al igual que el PRI, está intentando demostrar al electorado que él es el segundo lugar dentro de las preferencias y por lo tanto, el candidato que tiene la posibilidad real de competir y ganar frente a López Obrador. Un Felipe más dinámico y menos gris intentará convencer a aquellos que hasta ahora había decepcionado.

La estrategia de Felipe y Madrazo es el único camino a seguir. Hay un primer lugar muy evidente que deben alcanzar. Para el PAN el voto útil es su única alternativa, lo que Felipe necesita es dar la impresión de que él y su partido representan la formula para vencer al candidato perredista. Sin embargo para el PRI existen dos caminos: el mismo que Felipe para captar un porcentaje del voto útil, y el camino de la abstención, y así como en el Estado de México, lo que al PRI le conviene, indudablemente, es que la gente no salga a votar. Que los ciudadanos no voten se traduce en un incremento en el porcentaje de votación para el PRI. Madrazo lo entiende y a través de la provocación está infundiendo el miedo electoral.

Paradójicamente, en la política mexicana el miedo es una motivación en dos sentidos. Felipe Calderón está incentivando la participación ciudadana para aquellos temerosos de votar por López Obrador, enseñando los peligros de que el perredista llegue a la presidencia; en otro sentido, pero bajo la misma política, Roberto Madrazo está estimulando el miedo entre el electorado para que el fantasma del abstencionismo favorezca su candidatura. Así las cosas mis queridos lectores, la política del miedo será la estrategia en estos últimos tres meses de contienda electoral. Lector lectora queridos, no nos dejemos amedrentar y el 2 de julio ejerzamos nuestro derecho al voto.


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