AMLO: ¡Sigue la mata dando!
Un año ha pasado, lector y lectora queridos,
de que nuestro país o más bien nuestro sistema político estuvo
al punto del quiebre institucional. Más de 365 días y el rencor
se acumula, la crispación se incrementa y la polaridad persiste.
Aunque finalmente se respira una engañosa calma y, aparentemente,
el gobierno federal ha recobrado cierto margen de maniobra y negociación
a través de su estrategia para la recuperación de los espacios
ocupados por el crimen organizado y el narcotráfico; los rencores
continúan alimentándose, organizándose y esperando el momento
adecuado para estallar.
Todas las encuestas nos lo señalan: Por lo menos un tercio de
la población opina que en las elecciones Presidenciales del año
pasado se orquesto un maquiavélico fraude electoral. ¿Esto que
quiere decir? Pues simple y llanamente que la controvertida estrategia
de Andrés Manuel López Obrador ha surtido efecto y ha logrado
“a pesar de los pesares” sembrar en una amplia gama de los mexicanos
una duda razonable sobre la legitimidad y limpieza de las elecciones
y, por lo tanto, de la democracia misma.
A través de verdades a medias y mentiras cabales, AMLO, desde
la noche misma en que conoció su derrota, ha desarrollado una
peligrosa estrategia para posicionarse rumbo al 2 de julio del
2012. Andrés Manuel desea el poder a cualquier costo sin importar
que su partido se fracture en el camino. Finalmente él ha ido
conformando un movimiento político y social más profundo que,
más temprano que tarde, le permitirá deshacerse del Partido de
la Revolución Democrática con tan sólo chistar los dedos.
Y es que AMLO lo entiende muy bien, se sabe poderoso todavía,
a un año de distancia y después de sus locuras mesiánicas su gente
sigue con él, a su lado, apostando y ofreciendo ese apoyo incondicional
que inmerecidamente recibe. No sólo mandó al diablo a las instituciones,
sino que bloqueó por varios meses la capital del país, su capital,
su cuna y su mejor base electoral. Se ha servido de los capitalinos,
y sus gobernantes en turno simplemente se han convertido en jefes
del despacho del Sr. López Obrador, en la práctica el sigue siendo
el jefe de gobierno y el zócalo es su mejor tribuna.
Tramposamente acusa de un cerco informativo, de qué se le canceló
una cuenta de banco; y cada semana en las madrugadas, utiliza
su media hora de televisión para azuzar, para invitar a la confrontación,
para enviar mensajes negativos y fortalecer a sus seguidores.
Cada noche de la “verdad sea dicha” líder y seguidores se fusionan
en una grotesca caricatura de ellos mismos. Reventando, fomentando
y desarrollando las diferencias, haciendo un uso mañosos del discurso,
valiéndose de una doble moral, barajando la calle y las instituciones;
zorro y león dependiendo de la circunstancia.
El domingo pasado otra vez lleno la emblemática plancha del zócalo
de la ciudad. En su tercera convención democrática se apresuró
a festejar los primeros 365 días del “oscuro y vil” fraude electoral.
Canceló toda posibilidad de diálogo a favor de la reforma fiscal,
ordenó a sus obedientes soldados olvidarse del arte parlamentario
y apresurarse con el voto en contra. Gran conocedor y astuto político,
entiende muy bien que sus posibilidades están inversamente relacionadas
con el desempeño del Presidente Felipe Calderón. Sí él gana AMLO
pierde, si AMLO gana entonces Felipe pierde. Este es el fondo
del asunto.
Y mientras tanto el PRD en la encrucijada, atrapado y preso a
los designios de su Mesiánico líder y falso guía. Complaciente,
poco valiente y falto de crítica, el partido cabizbajo y ensimismado,
camina por la borda que el líder le marca; da pasos gustosos en
el camino de su perdición. Allí está Zacatecas para corroborarlo
y antes también estuvo Yucatán, y tiempo atrás Tabasco.
En fin señores qué esto no termina y a un año de las elecciones
presidenciales es innegable que AMLO continua vigente. Tengamos
paciencia porque muy seguramente ¡seguirá la mata dando!
Brújula Ciudadana
Un sentida disculpa mis amigos por está ausencia
tan precaria. Mis nuevas labores encomendadas me han alejado de
este espacio que tanto disfruto.
Ustedes dispensen, intentaré que no se vuelva un lugar común.
Mientras tanto aquí seguimos “A pesar de los pesares”. Lector
y lectora queridos, no se vayan, no se agüiten y sigan con nosotros,
que nosotros queremos estar con ustedes. |