Michoacán: ¿Concertacesion o
legitima elección?
Los pronósticos más severos finalmente no se
cumplieron; Michoacán asistió a las urnas y los tres principales
partidos compartieron el botín electoral, al final del día puede
calificarse como una elección equilibrada, hasta el momento en
que se escriben estas líneas los resultados son: PRI ganó en 50
alcaldías –entre ellas la capital del Estado-, además de 5 distritos,
Acción Nacional triunfó en 12 Alcaldías y en 9 distritos; finalmente
el gran ganador fue el PRD manteniendo la Gubernatura, 45 presidencias
municipales, además de 10 distritos.
Los partidos aceptaron el resultado y el candidato panista reconoció
a Leonel Godoy como Gobernador Electo. No hubo acusaciones de
fraude, más aún, el perredista Leonel Godoy ha reconocido la legitimidad
del Presidente Felipe Calderón.
Todos estos signos positivos pudieran hablarnos de que los diferentes
actores políticos van entendiendo que la cooperación y el cabildeo
dan mejores resultados que la confrontación y la polarización.
Pudieran insinuar que la profesionalización de cada uno de los
protagonistas electorales va en aumento, y que cada uno de ellos
va comprendiendo el movimiento electoral, el vaivén político,
leyendo muy bien la coyuntura, adelantándose a los acontecimientos,
tomando decisiones y moviendo sus piezas del gran juego político.
Desafortunadamente para algunos destacados miembros de la “comentocracia”
(opinadotes profesionales), el resultado de la elección de Michoacán
no fue una muestra de profesionalismo político, sino la reiteración
de un acuerdo en lo obscurito por parte del Gobierno Federal y
un segmento del PRD, específicamente Nueva Izquierda.
Esta teoría, que revive las viejas concertacesiones priístas,
evoca la posibilidad de que el presidente Felipe Calderón negoció
con Nueva Izquierda y con los Cárdenas la Gubernatura en el Estado
a cambio de un reconocimiento explícito de su legitimidad y de
su Presidencia. En este sentido, Felipe Calderón no interfirió
en la contienda michoacana más de lo necesario y colocó a un candidato
a modo para que Leonel Godoy pudiera ganar sin mayores contratiempos.
El Presidente cediendo un Estado, al más viejo estilo priísta,
a un Partido de oposición para conseguir legitimidad y aprobación.
Dicen que fue la misma estrategia que utilizó en Yucatán pero
en esa ocasión cedió la plaza a los priístas.
Y ciertamente la lógica argumentativa que utilizan tiene mucho
sentido, indudablemente el Presidente Calderón ganó mucho con
el reconocimiento que Godoy le ha otorgado, pero no puedo ver
la fotografía de la gran concertacesión de la que tanto cacarean,
no encuentro elementos que me aseguren un pacto de facto entre
el Presidente y los Cárdenas, o nueva izquierda. Imaginar a Calderón
en los pinos negociando desde su escritorio un Estado como Michoacán,
tal cómo lo hizo Carlos Salinas, sería arrojar por la borda el
voto de los michoacanos, o negar la lógica política y electoral
propia de cada Estado. Sería avalar que nuestra democracia avanza,
pero en sentido contrario.
Puedo asegurar que este Presidente y ninguno de los que vendrán,
con las condiciones institucionales y los equilibrios de poder
que se tienen actualmente, es capaz de definir o entregar un Estado
o cuota de poder a la oposición o a su partido mismo. El meta-presidencialismo
hace rato que lo superamos. Suponer su regreso significa faltarle
el respeto a los electores y desconocer el funcionamiento de nuestro
sistema político.
Aunque tampoco pecó de ingenuo ni estoy sugiriendo que el Presidente
nada tuvo que ver con el resultado. Lo que estoy diciendo es que
existen nuevas formas y nuevos mecanismo de injerencia Presidencial.
En nuestro sistema que va consolidándose ya no es posible una
concertacesión de la vieja guardia, sino una negociación más profesional
y de mayor merito político. El Presidente todo poderosos ya no
existe y su poder ahora tiene límites. Insinuar que el Presidente
Calderón entregó una plaza a cambio de un reconocimiento es una
lectura equivocada.
PAN y PRD emprendieron una lucha brutal por la Gubernatura en
el Estado, las condiciones políticas permitieron un crecimiento
notable de Acción Nacional en el más grande bastión perredista
a grado tal que amenazó la continuidad del gobierno perredista.
Leonel Godoy reacción ha tiempo y entonces volvió a los brazos
de la familia Cárdenas, entregó la coordinación de su campaña
a Nueva Alianza y se deshizo de aliados incómodos, es decir, hizo
a un lado a AMLO., además de la coalición que logró con PT y Convergencia
y el desistimiento del PVEM. Estos factores son los que inclinaron
la balanza al final del día y no una burda concertacesión.
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