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Correspondencia de Antonieta Rivas Mercado

Selección, preámbulo y notas de Fabienne Bradu
Xalapa, Universidad Veracruzana, 2005, Ficción, 390 p.
ISBN 968-834-681-0

 

La entrega pasada de este espacio estuvo dedicada a una recopilación de escrituras de la determinadamente excéntrica pintora Frida Kahlo. En esta ocasión, el tema es similar: la colección de cartas de una mujer pensante y descocada de los albores (y albures) del siglo XX. Sin embargo, la diferencia entre la concepción que tenía Frida de lo que implicaba nacer y hacerse mujer en el México en el que nació es en mucho distinta de la de María Antonieta Rivas Mercado. La Rivas Mercado, nacida en una familia no bien, mejor, de la sociedad porfiriana, hija de un arquitecto entre cuyas obras se cuenta nuestro caído —aunque levantado— ángel de la Independencia, asumió como tarea y apostolado en la vida la de madre espiritual y material de cuanto espíritu encendido se cruzó por su camino; fue amiga y mecenas de la generación de artistas, poetas y genios diversos que ahora se conoce como los Contemporáneos, primero, y, más adelante, persiguió y alentó las aspiraciones presidenciales de ese santo perdido que fue José Vasconcelos. Esta colección de cartas y recados, cuidadosamente anotada y ordenada por la biógrafa más leída y reconocida de Antonieta, Fabienne Bradu, es, básicamente, el conjunto de ruegos, declaraciones amorosas y dramas pasionales que tienen como destinatario al pintor Manuel Rodríguez Lozano* (que, a fuerza de ser objeto de tan inflamado amor y tanta intensidad, llega a despertar hasta un poco de pena, pobre hombre), pero es sobre todo el retrato de una época en la que la cultura mexicana estaba viva, estaba retoñando. Hay, por ejemplo, referencias a “el muchacho Andrés”, a quien Antonieta regaló de cumpleaños la publicación de su primera obra. Supongo que hoy difícilmente alguien utilizaría tal adjetivo para referirse a don Andrés Henestrosa.

* En la primera entrega de esta colaboración decía “Rodríguez Ledezma", agradezco a Arturo Cervantes la pertinente corrección (jid).

 

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