Un hombre a la medida
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Compilación de Claudia Guillén, México, Cal y Arena, 2005, La
Rebelión de la Intimidad, 172 p.
ISBN 968-7711-52-3
Un grupo de escritoras, nacidas todas durante
la década de los años sesenta, se reúne hoy para trazar una figura
masculina a través de la literatura. No es casual que sean mujeres
de esta época las que se propongan este ejercicio, pues precisamente
a partir de ese momento histórico los hombres dejaron de ser los
dueños de la casa, los depositarios absolutos de la seguridad
y el honor de las mujeres a su alrededor (esposas, hermanas, hijas,
madres) y su lugar en el mundo en general, y en la vida femenina
en particular, empezó a desdibujarse. Los cuentos que integran
esta antología —cada uno dedicado a una parte del cuerpo del hombre,
desde la calva hasta las piernas— están necesariamente habitados
y protagonizados por varones, y por mujeres que tratan de asirlos,
de comprenderlos, y, sobre todo, de acomodarlos en sus vidas,
unas vidas cada vez más caóticas y revolucionadas. El volumen,
es necesario decirlo, agrupa al tiempo cualidades artísticas,
literarias e históricas, inclusive: es el trabajo de un conjunto
de narradoras que, si bien han producido y publicado incesantemente
en cuanto periódico, suplemento, revista o editorial ha cedido
a sus encantos, no era tan claramente identificable hasta ahora.
Y la mezcla de voces, estilos y temas es profundamente interesante,
desde los arrebatos necrófilos de la vampira Adriana Díaz Enciso
o el tono guarro, preciso y desenfadado de Susana Pagano, hasta
los experimentos de Cristina Rivera-Garza o las formas del cuento
clásico de Rosa Beltrán. En conclusión, este “Frankenstein” (como
lo llama en el prólogo el único hombre “real” invitado a este
aquelarre que conjura hombres ficticios, el cuentista Eduardo
Antonio Parra) es todos los hombres y es, al mismo tiempo, un
manifiesto de existencia literaria. |