El club de lectura de Jane Austen
Karen Joy Fowler
Traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera, Barcelona, El Aleph,
2005, Modernos y Clásicos de El Aleph, 317 p.
ISBN 84-7669-689-2
Una de las pocas instituciones medianamente
respetables de la sociedad estadounidense es la de los grupos
de lectura. La idea que sustenta estas organizaciones es en extremo
loable: como diría la Celestina, los bienes, si no son compartidos,
no son bienes, y en ese tenor, la lectura se disfruta doblemente
si se puede profundizar y contrastar con los iguales. Si, como
piensan los adalides de la teoría de la recepción, la mitad de
un texto la construyen los lectores a partir de sus experiencias
y su idea del mundo, escuchar una opinión ajena de un texto equivale
leerlo con ojos y mente nuevos.
Esta novela, ya se habrá adivinado, trata exactamente de eso:
un conjunto de personas que organizan un club de lectura muy específico,
pues sólo habrán de leer obras de la escritora Jane Austen, la
autora, entre otras novelas, de Orgullo y prejuicio, ese monumento
a la torpeza de los seres humanos para dejarse querer y olvidarse
de dignidades estorbosas. El grupo es, como suele suceder en estos
medios, mayoritariamente femenino e intenso; hay una madre y una
hija, con las consabidas fricciones que ello acarrea, hay líderes
y ovejas, pero hay también, —oh, complicación— un hombre, George,
contra el cual el grupo se ensaña de vez en cuando, como si los
titubeos de Mr. Darcy fueran su responsabilidad. Así, la historia
del grupo va desenvolviéndose a la par de las historias que leen,
y su vida se vuelve más interesante porque son capaces de encontrar
en la voz de una escritora del siglo XIX formas de explicarse
el mundo del siglo XXI, porque, a fin de cuentas, los seres humanos
y aquello que los conmueve no ha cambiado. No es una gran obra
literaria, es cierto, pero es una excelente puerta de entrada
a otras novelas, ésas sí, enormes. |