Seguridad En Los Reclusorios
Guillermo Ortega Gris: Muy buenos
días tengan ustedes. Los saluda Guillermo Ortega Gris y
esto es el Noticiero Recorte Informativo.
Antes que nada, déjenme decirles que estoy muy a gusto
en este espacio noticioso y no extraño para nada la televisión
abierta. De todas maneras, la gente nunca me reconocía.
Se me quedaban viendo y me decían : “¿Usted
es el que viene a leer los medidores de luz?…. No, déjeme
ver, porque su cara se me hace conocida… ah, sí,
es el del comercial de B&B Hogar, ¿verdad?”.
No, señores, no. Soy Guillermo Ortega Gris, una institución
en las noticias. Y eso no lo digo solo yo… también
lo dice mi secretaria y mi familia. Por eso, tengo este horario
tan maravilloso y cómodo de las cinco de la mañana.
Parezco repartidor de leche de lo temprano que me estoy levantando,
pero así es la información. No tiene hora de entrada
ni de salida…. como tampoco la tenemos los periodistas.
Por cierto, ¿ya será hora de desayunar? Pásenme
unos huevitos revueltos con chorizo, por favor que me rugen las
tripas del hambre. Y mientras tanto, vayamos a las noticias.
Los centros penitenciarios han dejado de ser de alta seguridad
para convertirse en auténticos nidos de hampones, delincuentes,
criminales y mafiosos. Constantemente se presentan crímenes,
tráfico de drogas y de influencias por no hablar de las
fugas que cada vez son más frecuentes. Para saber qué
ocurre dentro de estos reclusorios, he invitado hoy a este programa
al sub director de Reclusorios, el señor Pirmino Esparragosa
que tiene muchos años de experiencia dentro del sistema
penitenciario. Don Pirmino, le damos los buenos días y
le pregunto, así, directa y tajantemente: ¿Existe
corrupción entre el personal de los reclusorios?
Pirmino Esparragosa: Por supuesto que no. ¿O
qué….usted sabe algo?¿Alguien le pasó
el pitazo? ¿A poco ya se nos escapó alguien más?
Guillermo Ortega Gris: Tranquilo, tranquilo.
Vamos por partes. Hace unas noches, amaneció en el Reclusorio
Sur, un interno asesinado, a pesar de haberse implementado un
dispositivo de seguridad pocas horas antes.
Pirmino Esparragosa: ¡Pues qué poca!
Lo hacen por molestar. Seguro el tipo ése se suicidó
nomás para hacernos quedar mal.
Guillermo Ortega Gris: No fue suicidio. Apareció
con varias puñaladas en el pecho.
Pirmino Esparragosa: ¿Y eso qué
tiene que ver? ¿Acaso no se puede dar unas puñaladas
en el pecho uno mismo? Yo lo he hecho varias veces. Me empiezo
a encajar el puñal y lo dejo de hacer cuando me empieza
a doler y a salir sangre. Entonces me digo: “Pirmino: esto
no debe ser bueno para tu salud. Ya no te perfores.” Y ya
me dejo ahí.
Guillermo Ortega Gris: ¡Por favor, no diga
insensateces! ¿Por qué se habría de suicidar
un reo? Según el reporte médico, fue asesinato.
Pirmino Esparragosa: A la mejor se peleó
con alguno de sus compañeros o no quiso pagar alguna deuda
de juego y lo picaron para presionarlo.
Guillermo Ortega Gris: ¿Deudas de juego?
¿Qué se juega en los reclusorios?
Pirmino Esparragosa: Sí, pero nomás
tantito: tenemos ruleta, Black Jack, dados, baccarat y carreras
de caballos…
Guillermo Ortega Gris: ¡¡¿Carreras
de caballos?!!
Pirmino Esparragosa: No crea que tenemos a los
caballos adentro del reclusorio. No somos tan descarados. No.
Tenemos unos monitores conectados con una terminal electrónica
que les permite a los internos hacer sus apuestas cómodamente
desde el comedor.
Guillermo Ortega Gris: ¿Y acaso no están
prohibidas las apuestas y los juegos de azar dentro del reclusorio?
Pirmino Esparragosa: Así es. Por eso las
carreras son fuera del reclusorio y las apuestas también.
El interno nomás dice cuál es su caballo y la información
se la pasa a su contacto en el exterior que es quien hace físicamente
la apuesta.
Guillermo Ortega Gris: Pues qué cinismo.
Pero ahora dígame ¿por qué ha habido tantas
fugas de importantes personajes del narco?
Pirmino Esparragosa: Fíjese que lo mismo
me estaba yo preguntando. ¿Qué pasará? ¿Estarán
a disgusto? ¿Estarán en desacuerdo con los reglamentos?
¿No les parecerá el servicio? ¿Será
que les molesta tener la luz prendida todo el día? Y mire
que yo he hecho hasta lo imposible por hacerles su estancia aquí
más confortable y tranquila. Hasta les dije que hicieran
de cuenta que están en Big Brother y que por eso los vigilamos
todo el tiempo. ¿No será que entre ellos mismos
se nominan y luego se expulsan? Porque hemos notado un cierto
patrón de conducta repetitivo: martes de nominación
y jueves de expulsión o de fuga.
Guillermo Ortega Gris: Se supone que los internos
son delincuentes, que esto es un reclusorio y que para eso hay
vigilancia.
Pirmino Esparragosa: ¡Claro que los vigilamos!
Mientras están aquí adentro. Ya que se fugaron,
no es nuestra bronca. Por eso damos parte a las autoridades. Para
que los busquen. Lo malo es que, le voy a ser sincero: a veces
no nos damos cuenta de la desaparición de algún
reo sino hasta varios días después. Es que al pasar
lista, luego unos dicen “presente” en lugar de otros.
¡Son bien maloras!
Guillermo Ortega Gris: ¿Maloras? Son criminales
de alta peligrosidad.
Pirmino Esparragosa: Por eso no nos gusta meternos
mucho con ellos. Cuando se ponen violentos, los dejamos que se
maten entre ellos. Luego no vaya siendo que le toque a uno de
mis muchachos una estocada por andar de réferi. A mí
me enseñaron desde chiquito que, cuando viera una bronca,
no anduviera de metiche y que me alejara para que no me tocaran
los mandarriazos.
Guillermo Ortega Gris: O sea que usted y sus
muchachos cobran por no hacer nada, ¿verdad?
Pirmino Esparragosa: ¿Qué le pasa?¿Se
le hace poco venir todos los días a rifarse la vida conviviendo
con estos delincuentes, lavarles los uniformes, darles de comer,
vigilarlos a todas horas, prenderles la tele y ver los programas
que ellos quieren si no, se amotinan, programarles bien sus partidos
de fútbol, atenderlos durante la visita conyugal, llevándoles
su toallita y su jabón chiquito y cumplir con otras obligaciones
que tenemos para con ellos? Nadie se pone a pensar que somos seres
humanos y que también tenemos defectos… tenemos carencias….
tenemos necesidades. Y si los mismos reclusos se ofrecen a ayudarnos
con un granito de arena, una gotita de agua, unos centavitos extras…pues
nada nos cuesta ser amables con ellos y de vez en cuando dejarlos
que chacotién a sus anchas. Y si en esas, uno que otro
se nos escabulle….pues la de malas. ¿Qué se
le va a hacer? Hay que ser comprensivos también.
Guillermo Ortega Gris: ¿Ya lo oyeron,
amigos? Ahora resulta que todo tiene una explicación y
no existen los sobornos ni la corrupción en los reclusorios
de este país.
Pirmino Esparragosa: Yo no dije eso. ¡Sí
existen….nomás que tienen una razón de ser!
Guillermo Ortega Gris: Como sea, el sistema penitenciario
requiere de una reestructuración, de una investigación
y de justicia en contra de los responsables por tanta corrupción.
Y como ya no tengo tiempo, aquí se acaba el Noticiero Recorte
Informativo conmigo, Memo Ortega Gris. Los veo mañana,
cuando cante el gallo.
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