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El Chapito


Joaquín López Chóriga: Muy buenas noches. Esto es el Noticiero con Joaquín López Chóriga, que soy yo, el periodista que está comprometido con una sola cosa: la verdad. Aquí en Telerrisa esa es nuestra única consigna: decir siempre la verdad. A todos mis reporteros, que son los que usted ya conoce porque se los receto diariamente, les hacemos jurar ante la bandera del América y la foto de Emilio Azcárraga Milmo, claro, porque al Jean no le hacen mucho caso. Todos tiene que jurar decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad o que los parta un rayo. (Cosa que es absolutamente falsa porque yo ya he dicho varias mentirillas y no me ha partido ningún rayo). Pero hoy sí vamos en busca de la verdad, en pos de la noticia en este México mágico. El pasado fin de semana las autoridades de los reclusorios del Distrito Federal solicitaron el apoyo de la PFP, la AFI y la PGR para trasladar del Reclusorio Sur al Reclusorio Federal de La Palma a Iván Archibaldo Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán Loaera, conocidos como el Chapito y el Chapo respectivamente. Como una primicia, yo, Joaquín López Chóriga le tengo en exclusiva una entrevista con el Chapito Guzmán, via telefónica, directamente desde La Palma. Buenas noches, ¿estás allí, Chapito?

Chapito: Ni modo que me haya ido a otra parte. ¿No ves que este es un reclusorio de alta seguridad? Bueno, antes de que te gane la risa, mi papá se logró escapar gracias a su astucia, su destreza, su enorme inteligencia que tiene bien apantallado a José Luis Santiago Vasconcelos, el de la PGR, y por supuesto, por su lana, que va repartiendo por delante para abrirse las puertas más herméticas.

Joaquín López Chóriga: ¿Y tú no puedes hacer lo mismo?

Chapito: Por supuesto. Nomás estoy esperando que me regresen al Distrito Federal porque se violaron mis derechos y muy a su pesar, me van a tener que soltar por falta de pruebas así que no tiene caso soltar billete a lo tarugo. Eso me lo enseñó mi papuchis desde que era yo un moconete.

Joaquín López Chóriga: ¿O sea que tu papá es tu ejemplo a seguir?

Chapito: Así es. El me enseñó todo. Me dijo cual es el valor de la honestidad, que es menor a lo que cuesta un carro último modelo. Mi papi me enseñó todas las técnicas del cohecho, del fraude, del narcotráfico, del lavado de dinero y ya cuando las cosas se ponen muy calientes, me enseñó la manera de callarme o de mandar callar a mis adversarios de manera permanente. También mi papi me enseñó el oficio de la albañilería.

Joaquín López Chóriga: Vaya, al menos te enseñó un oficio digno. ¿Y por qué la albañilería?

Chapito: Porque así aprende uno a cavar túneles y a ir poniendo trabes y columnas de manera rápida y eficaz. También aprende uno a hacer resanes, para tapar las dobles paredes que tenemos en la casa y que es donde guardamos las armas, la mercancía y a los secuestrados.

Joaquín López Chóriga: ¡Qué bárbaro! Se ve que tuviste una formación muy sólida.

Chapito: Una sólida, otra en polvo, otra inyectable y otra en pastillas.

Joaquín López Chóriga: En pocas palabras, tú pretendes seguir los pasos de tu padre y convertirte en un delincuente, un criminal, una lacra para la sociedad, una basura, una vergüenza, una escoria, una porquería….

Chapito: Ya párale o mañana no amaneces, méndigo Joaquín. No voy a aguantar que me estés diciendo de leperadas.
Por menos que eso, varios periodistas ya no publican hace rato. ¿Me captas? A mi papi le caen bien gordos los periodistas chismosos y te recuerdo que él sí está libre. ¿eh? No te vaya a andar dando un sustito uno de estos días, güey.

Joaquín López Chóriga: ¡Caray, cómo da gusto ver que la juventud actual es tan fiel a sus creencias! Bueno, hasta aquí dejamos la entrevista con el Chapito Guzmán y mejor pasemos a entrevistar a un invitado que tengo aquí en el estudio. Se trata del señor Jorge Zapata, que fue indiciado como el líder de un supuesto comando armado formado por más de 20 elementos y que se proponía liberar al Chapito. ¿Usted es este cabecilla del comando, señor Zapata?

Zapata: Por supuesto que no. Yo soy una persona decente y honrada.

Joaquín López Chóriga: ¿Y entonces a qué se debe que lo hayan señalado como jefe de este grupo delictivo y que lo hayan llevado a los separos de la PGR para interrogarlo?

Zapata: Pues mire, es culpa de la casa donde vivo. Desde que nos cambiamos allí, nos han arrestado como 15 veces y nos han acusado de todo tipo de delitos: según esto, somos secuestradores, violadores, falsificadores, guerrilleros, fayuqueros, miembros del EZLN, de AL QAEDA, de la ETA, somos narcos, pedófilos, tratantes de blancas y muchas otras cosas más.

Joaquín López Chóriga: ¿Y no es cierto todo eso?

Zapata: Claro que no. Nosotros somos gente decente.

Joaquín López Chóriga: Según los reportes de la PGR, usted coincide con la descripción que hizo un denunciante anónimo del jefe del comando, al que dicen le faltan dos dedos de una mano. A usted le faltan dos dedos, según puedo ver.

Zapata: ¿Y desde cuando eso es delito? Usted habla gangoso y nadie lo arresta por eso, ¿verdad? Lo que pasa es que al parecer, mi domicilio lo tienen detectado como guarida de malvivientes. Por eso se me hace que el dueño anterior me lo vendió tan barato. Me dijo, “dame los quince mil pesos y no preguntes nada.” Digo, sí se me hizo muy barato $15,000 por una casa pero le atoré sin imaginar lo que iba a pasar. De haber sabido, ni le pido prestado al Chapo para las escrituras.

Joaquín López Chóriga: ¿Usted conoce al Chapo?

Zapata: No.

Joaquín López Chóriga: Pero usted acaba de decir que le pidió dinero prestado.

Zapata: Sí pero no lo conozco. ¿Usted nunca le ha pedido dinero prestado a un desconocido?

Joaquín López Chóriga: Nunca le he pedido dinero prestado a nadie.

Zapata: Pues qué padre ser tan rico. Y ¿todo su dinerito ha sido bien habido o tenemos colita que nos pisen?

Joaquín López Chóriga: Eso a usted no le importa. Yo soy el reportero y soy el que hace aquí las preguntas.
¿Entonces usted es inocente y nunca estuvo al frente de un comando armado que iba a liberar al Chapito Guzmán?

Zapata: Mire, yo nunca he estado al mando de nadie. Soy un mero achichincle. Si hay alguien que tenga don de mando y que quiera dirigir un comando armado, y que tenga experiencia, que se ponga en contacto con el señor Guzmán Loaera en las calles de Macorina 212 entre Cuarta Avenida y Amanecer Ranchero.

Joaquín López Chóriga: Óigame, ¿no es esa la dirección donde vive usted?

Zapata: Sí pero allí también tiene sus reuniones los cuates del Chapo. A la mejor por eso nos tienen fichados, ¿verdad? Pero ni modo que me ponga de payaso y no los deje juntarse allí. ¡No’mbre, son muy violentos!

Joaquín López Chóriga: Bueno, no voy a entrar en mayores detalles porque se nos acaba el tiempo y tampoco quiero saber demasiado, no vaya siendo la de malas. Se despide de ustedes Joaquín López Chóriga. Los espero mañana a la misma “hóriga”.


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