Mariachi Pirata
Jaime Almeja: ¿Qué tal, amigos?
Los saluda Jaime Almeja hasta allá, hasta sus aparatos radiorreceptores
para llevarles como ya es costumbre, las últimas noticias acerca
del mundo de la farándula y de la música. Ha habido muchas novedades
en esta semana. Estoy totalmente de plácemes por la absolución
de los cargos que pesaban en contra del Rey del Pop, Michael Jackson.
Finalmente, no se le pudo comprobar nada sobre sus supuestos abusos
sexuales en contra de menores de edad y por lo tanto, el creador
de “Thriller”, “Beat It” y “Billie Jean” salió libre y con su
reputación tan blanca como su piel. ¡Enhorabuena, mi buen Michael!
Al único que habría que fincarle responsabilidades criminales
ahora, sería a tu cirujano plástico que te dejó con cara de lemur
oxigenado. ¡Qué bárbaro! ¡Qué tasajeada te pusieron! Pero en fin,
hoy no vamos a platicar del señor Jackson ni del pop norteamericano.
Hoy vamos a concentrar nuestra atención en la música vernácula,
en la música nuestra, la que cantan nuestros charros, nuestros
músicos, nuestros mariachis. Efectivamente, vamos a hablar de
la problemática que enfrenta los mariachis de Garibaldi a raíz
de la nueva disposición que los obliga a tener un registro, una
licencia y una cédula que los acredite como músicos reconocidos
o por lo menos como músicos registrados, aunque no los reconozca
nadie. Para entender mejor este problema, contamos hoy con la
presencia del señor Don Nemorio Infante Solís integrante del Mariachi
Típico Juergas de Tepatlán. ¡Qué nombre tan original! Dígame,
Don Nemorio, ¿cómo se les ocurrió ponerle ese nombre tan sui géneris
a su agrupación?
Nemorio Infante Solís: Este…pues mire, señor
Almeja, somos un grupo de amigos que nos reuníamos todos los viernes
en la plaza del pueblito de San Felipe Tepatlán, allá en Puebla
que es donde vivíamos y donde agarrábamos la jarra con singular
alegría y ya enjarrados, como a eso de las cuatro o cinco de la
mañana, cargábamos las guitarras, ya en plena juerga y nos poníamos
a cantar y a llevarle serenata a todas las damitas del pueblo,
aunque no las conociéramos. Así nos hicimos de fama en la zona,
porque cuando nos veían venir, decían: “¡Ahí viene la punta de
borrachotes idiotas ésos!” pero ni modo de ponerle a nuestro mariachi
así: “La Punta de Borrachotes Ésos”, ¿verdad? Entonces mejor decidimos
ponernos como nombre “El Mariachi Típico Juergas de Tepatlán”
que suena padre y hasta parecido al Mariachi Vargas de Tecalitlán.
De hecho, mucha gente nos ha contratado creyendo que están contratando
a los otros.
Jaime Almeja: ¿Pero no es ésa una forma de engaño
y de piratearse el nombre?
Nemorio Infante Solís: ¡Újule! ¿Ya vas a empezar
tú también con eso? Los mariachis no pueden ser piratas.
Jaime Almeja: Bueno, pero sí pueden tener un
registro, una licencia, un documento que los respalde y que certifique
que son originales y que están registrados como mariachis auténticos,
¿o no?
Nemorio Infante Solís: Ah, chirrión. ¿De cuando
acá se necesita licencia y registro para ser mariachi? ¿Acaso
no nos identifica el simple hecho de llevar sombrero ancho, ropa
de charro, corbatita de moño y panza de pulquero? Y ahora resulta
que cada que quiéramos cantar, ¿vamos a tener que pedir permiso
u qué?
Jaime Almeja: No, bueno, supongo que lo que se
pretende es averiguar quién es un auténtico mariachi y quién es
un impostor.
Nemorio Infante Solís: Pus para eso no se necesita
licencia. Nomás pídame una canción y si no me la sé y la canto
mal, no me la paga y me reporta por ser mal mariachi. ¿Cuál es
la bronca? ‘Tons qué…¿cuál le toco?
Jaime Almeja: No, calmado. ¿Cómo que cuál me
toca?
Nemorio Infante Solís: Sí…canción, canción. ¿Con
cual lo complazco? Me sé: La Negra, Poeta y Campesino, El Mariachi
Loco, El Rock de la Cárcel, La Banda Borracha, El Sirenito y Popurrí
de Juan Gabriel.
Jaime Almeja: Pero ¿acaso esas son canciones
típicas de mariachi?
Nemorio Infante Solís: Bueno, son las típicas
mías. Cada que me pongo hasta la cachucha, esas son las únicas
que medio me salen.
Jaime Almeja: Pues será pero ahora, si no tienen
registro ni licencia no podrán cantar ni contratarse para serenatas
Nemorio Infante Solís: La neta, ahora sí se colgaron
gacho de la riata. ¿A poco ser mariachi es como una carrera profesional?
¿Qué, me van a dar mi título de licenciado en mariachología o
voy a ser doctor en ciencias mariachescas? ¡No manchen! Un mariachi
nace, no se hace…bueno, a veces sí se hace, cuando no se sabe
la canción y nomás la va tarareando. Por ejemplo, yo no me sé
“Cocula” pero si me la piden, la canto así: “De Cocula es el Mariachi,
tara riú, rariú…rariruuuuuuuu. Tarara….tararara…púm-púm…, y así
me sigo hasta el final. Eso sí, con un chorro de requinto y florituras
en la trompeta.
Jaime Almeja: ¿Otra vez con los albures, don
Nemorio? ¿Cómo que florituras en la trompeta?
Nemorio Infante Solís: Son términos filarmónicos.
Yo tengo un compadre que borda la trompeta. ¿Viera como apachurra
las válvulas? Tiene dedos como de ginecólogo. Toca como los meritos
ángeles. Y sopla….
Jaime Almeja: Bueno, suficiente. Dígame pasando
a otro tema , ¿en Garibaldi no les afectan los raterillos, la
gente malora y los asaltantes?
Nemorio Infante Solís: No, porque con nosotros
no se meten. En general, al que pasan a perjudicar es al cliente.
Cuando está entrando en negociaciones con nosotros, es cuando
se le acercan y ¡tómala, barbón!….le conejean su cartera.
Jaime Almeja: Exactamente por eso se pretende
registrar a los mariachis. Así se evitaría que hubiera mariachis
rateros, que se lleven al cliente a lo oscurito y lo asalten allí
para luego darse a la fuga y que nadie sepa quiénes fueron.
Nemorio Infante Solís: ¿Y usted cree que registrándonos
va a cambiar algo? Aunque nos dieran credencial con foto. ¡Todos
somos igualitos, morenitos, chaparritos, panzoncitos y de bigotito
tipo Javier Solís! Y si le sirve de algo, hay ocho que se llaman
Nemorio, como yo, por no hablar de los Juan López, los Pedro Sánchez
y los José García. ¿Sabe cuantos hay de ésos? Un chorretatal.
Jaime Almeja: Realmente sí veo que va a estar
muy complicado poder implementar esta medida de registro de los
mariachis porque tiene usted razón: todos son igualitos.
Nemorio Infante Solís: Con decirle que yo no
soy el mismo con el que usted empezó la entrevista. Ese era mi
primo Nemorio. Luego vino Pamporio que le contestó dos preguntas
más y luego llegué yo para terminar la entrevista. Me llamo Mayórico
Negrete Fernández de Aguilar, para servirle. ¿Verdad que ni se
fijó?
Jaime Almeja: ¡Qué barbaridad! Debo reconocer
que ahora sí me pasaron el strike y me ponché abanicando. Ni modo
pero esto de los mariachis con licencia va a ser un rotundo fracaso.
Hasta aquí llega la entrevista y yo los invito a seguir sintonizando
mi programa que llega siempre hasta allá, a sus aparatos receptores
por una cortesía de Casa Veerkamp, Sala Chopin y Tamales La Flor
de Lys. Yo soy Jaime Almeja y me despido de ustedes.
Nemorio Infante Solís: Oiga, ¿no se interesa
por un violín sin dueño que me encontré mal puesto con estuche
y todo? Bara, bara.
Jaime Almeja: ¿Stradivarius?
Nemorio Infante Solís: Sí, exacto. Estaba “estraviadus”,
por eso lo recogí.
Jaime Almeja: Mejor que sea para la próxima.
Hoy no he cobrado.
|