Apatía Nacional
Miguel Ángel Torpejo:
Muy buenas tardes tengan todos ustedes, amigos míos. Bienvenidos
a otro más de mis cursos: En Pos de la Excelencia. Efectivamente,
les habla Miguel Angel Torpejo, su conductor designado que los
guiará en ese tortuoso camino de la vida para que ustedes
arriben finalmente a la excelencia, al éxito, al triunfo,
a la felicidad y a la prosperidad con lo cual podrán voltear
hacia sus familiares y amigos y verlos con esa mirada soberbia
típica del que ya lo tiene todo y es blanco de todas las
envidias.
Vamos… lo que me pasa a mí. Todo mundo sabe que soy
un profesionista exitoso y por ello, todo mundo quisiera ser como
yo. Les voy a ser sincero, nadie puede ser como yo… pero
sin embargo, es factible intentarlo una y otra vez hasta acercarse
lo más posible a ser algo similar a mí. Claro que
para eso, tendrían que dejar de ser desidiosos, apáticos,
indolentes, haraganes, morosos y bolsones…. vamos, tendrían
que dejar de ser mexicanos. Como eso es virtualmente imposible,
lo mejor es disfrazar esas carencias con varias técnicas
desarrolladas por un servidor para engañar al prójimo
y lograr un 100% de simulación. Pero para ello, necesitamos
primero identificar varios de los vicios y deficiencias que nos
caracterizan a la gran mayoría de los mexicanos y que nos
impiden avanzar hacia la excelencia.
Por ejemplo, esa manía, esa obsesión por falsear
la información, por desviar los hechos, por fingir la realidad
y por aplazar las acciones lo más posible.
Ejemplifico:
Ustedes entran a cualquier establecimiento del país y lo
primero que les dirá el empleado será: “Bienvenidos.
Estamos a sus órdenes.”
Acto seguido, se desaparece y jamás lo volveremos a ver.
Luego, entonces, no estaba tan a nuestras órdenes, ¿verdad?
Una vez que nos ponemos a revisar la mercancía en busca
de lo que requerimos, y no lo encontramos, aparece otro dependiente
al cual le preguntamos si tiene lo que deseamos en existencia.
Su primera respuesta es, “sí, por supuesto”
y en cuanto pedimos el artículo nos informa que hay que
traerlo de la bodega. El empleado desaparece entre los pasillos
y nosotros nos quedamos hechos unos estúpidos parados durante
horas. Al cabo de una eternidad, el mentado empleado aparece con
la novedad: “¿Qué cree? No tenemos lo que
usted nos pidió exactamente pero tenemos esto”. Y
nos entrega algo totalmente distinto a lo que buscábamos.
Lo cual nos obliga a entrar en una suerte de estira y afloja con
el dependiente. “Ésto no es lo que yo le pedí”.
“No pero es lo que tenemos y es mejor”. “Sí
pero yo quiero aquello no esto”. “No, usted no sabe
lo que quiere. Usted quiere esto y no aquello. Lléveselo
y verá.” “¿Por qué voy a comprar
algo que no quiero?” “Porque es mejor que lo que usted
quiere.” Finalmente nos vemos orillados a ser enérgicos
y a gritar a voz en cuello: “¿Tiene lo que le pedí
o no?”
Finalmente, ante tal necedad el empleadillo admite lo que ya sabía
desde un principio: “No hay el artículo en cuestión”.
¿Por qué no decirlo, no admitirlo desde un principio
y así evitar este jaloneo tan desgastante? Pero no termina
todo allí. Viene la segunda parte de lo que yo llamo “La
Gran Simulación”; el empleado nos informa lo siguiente:
“No se preocupe, ya mandamos pedir lo que usted quiere .”
Nosotros preguntamos: “¿Cuándo les llegará?”
y es cuando aparece la gran respuesta: “LA PRÓXIMA
SEMANA”.
Efectivamente, ya llegamos al punto medular de mi disertación:
en este país todo se resuelve la próxima semana.
Todo. Los pagos de las facturas, las llegadas de los inventarios,
los resultados de los exámenes, las refacciones, las composturas
de los autos, la terminación de las obras, la sentencia
de ese juicio, la aclaración de ese cargo….todo se
arreglará LA PRÓXIMA SEMANA.
¡Ah, cómo de que no!
Lo que nunca se nos aclara, es que la frase “la próxima
semana” es una aseveración atemporal, ya que esa
semana siempre seguirá siendo la próxima y nunca
en la que estamos. Si ustedes esperan a la próxima semana
y vuelven a llamar a ese establecimiento, taller, banco o lo que
sea, les volverán a informar que su asunto estará
listo, efectivamente y sin mayores retrasos….la próxima
semana. ¿De dónde sacamos este dato? ¿Por
qué la próxima semana? ¿Por qué nunca
es “mañana”, u hoy mismo, o dentro de 2 días,
o dentro de 20… o ya en el colmo de la sinceridad…NUNCA?
¿Por qué todo se resuelve en una semana? Buena pregunta.
Yo se la responderé a usted, querido radioescucha, dentro
de una semana.
Ah, ¿verdad? ¿Qué tal sintieron? ¡Es
una impotencia muy particular saber que nuestro caso nunca se
solucionará, que la mercancía que pedimos nunca
llegará y que esa semana que vamos a esperar se convertirá
en dos, tres, cuatro o hasta cinco meses y acabará siendo
una eternidad! ¿Por qué nadie nos dice la verdad?
¿Por qué esa falta de sinceridad y honestidad? ¿Por
qué ese miedo a decir las cosas como son?
Si uno supiera la verdad, sabría al menos a qué
atenerse en la vida… pero no. Todo es la próxima
semana. Si necesitamos una refacción, una pieza, un cablecito,
un niple, un cople, una junta , un transistor, un botón,
un documento, un pago o un boleto… nunca lo podremos obtener
en el momento… siempre será la próxima semana.
Esto, amigos es lo que yo les pido que nunca hagan. No dejen para
la próxima semana lo que puedan resolver hoy. Por eso yo
los invito a capacitarse tomando mis cursos en pos de la excelencia
inmediata que darán inicio la próxima semana. Mayores
informes para inscribirse, la próxima semana en este programa,
que por cierto tendrá varias sorpresas para todos ustedes.
Por ejemplo, tendremos un invitado muy especial que les anunciaré
la próxima semana. Ahora bien, las personas que mandaron
su cheque para recibir mis cassettes del curso completo rumbo
a la excelencia, les informo que lo recibirán sin falta
dentro de una semana. Y por el momento me despido no sin antes
invitarlos a que escuchen este programa la próxima semana.
Soy Miguel Angel Cornejo y yo no voy rumbo a la excelencia porque
yo soy la excelencia. ¿De acuerdo?
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