Ley De Protección A Perros Y Gatos
Javier Enlatorre: Muy buenas
noches tengan todos ustedes. Les habla Javier Enlatorre y esto
es su Noticiero Bichos de la Noche con noticias mucho, mucho,
mucho pero mucho muy importantes. Hoy no les voy a platicar sobre
las renuncias al gabinete y la de Santiago Levy al IMSS. Tampoco
sobre la Selección de Fútbol Juvenil Sub 17 y mucho menos sobre
el peligro inminente de los huracanes que golpean las costas mexicanas
y mucho menos de la lucha entre Santiago Creel y Felipe Calderón
que cada día está más aburrida y predecible. No. Hoy les tengo
una primicia: vamos a entrevistar al afamado jurista y legislador
mexicano, Don Ignacio Barbacoa Orejuela que se encuentra implementando
una nueva ley que protegerá a perros y gatos en Ecatepec. ¡Esa
es una nota de relevancia nacional y de trascendencia internacional!
Háganme el señalado favor. Perros y gatos ahora protegidos por
la ley. ¿De eso se trata esta nueva propuesta, don Ignacio?
Nacho Barbacoa: Noto un cierto aire de sorna,
burla y pitorreo en su comentario, mi distinguido don Javier.
¿Existe alguna objeción? El que quiera objetar, de una vez que
objete y si no que se calle el objeto de su protesta.
Javier Enlatorre: No. Yo nomás decía a manera
de introducción al tema pero vayamos por partes: ¿cuál es el interés
de proteger a los perros y gatos de esa entidad?
Nacho Barbacoa: Sepa usted, amigo Enlatorre,
que tanto los perros como los gatos son entes vivos que habitan
entre nosotros y por ende, deben gozar de los mismos derechos
y privilegios que nosotros, ya quede otra manera, estaríamos cometiendo
un acto de discriminación genérica. Entre los perros como entre
los gatos, el respeto a la comida ajena es la conservación de
la especie. Por mi raza, ladra el espíritu. O maúlla, según sea
el caso.
Javier Enlatorre: Sí pero todavía no me ha aclarado
cual es el objetivo de crear una ley que proteja a estos animales.
Nacho Barbacoa: El objetivo es muy sencillo.
Vamos a evitar la crueldad y el maltrato a los animalitos que
tan generosamente comparten nuestra vivienda, creando leyes especiales
para ellos. Hay que protegerlos contra la gente insensible y egoísta
como usted, que seguramente piensan que los perros deben estar
separados de los humanos y deben tener su propia casita en el
jardín, ¿verdad?
Javier Enlatorre: ¿Y eso qué tiene de raro? Todos
los perros viven en sus casitas en el jardín desde hace siglos.
No son humanos….son animales.
Nacho Barbacoa: ¿Lo ve? Ya empezó usted con esos
comentarios peyorativos, racistas, fascistas, segregacionistas
que tanto han dañado a la humanidad por los siglos de los siglos,
amén. ¿A usted le gustaría tener su casita sola para usted y dormir
allí adentro en medio de un jardín?
Javier Enlatorre: Pues sí. De hecho, así es mi
casa. Está sola en medio de un gran jardín y allí vivo muy a gusto.
Nacho Barbacoa: Claro que vive usted muy a gusto
porque nadie lo está molestando a cada rato. En cambio los pobrecitos
perritos tienen que aguantar a los chamacos que quieren hacerlos
corretear pelotas, ramas y brincar aros. ¿Acaso les preguntan
primero si quieren jugar? ¿Les piden su opinión sobre lo que hay
para comer? ¿A usted le gustaría comer croquetas todo el tiempo?
Javier Enlatorre: Pues ni modo que les pasemos
el menú diario para que escojan. ¡Son perros, por el amor de Dios!
Nacho Barbacoa: No blasfeme. Aunque sean perros,
son seres vivos. Sufren, lloran, padecen alegrías y sinsabores.
Luchan por ganarse el sustento diario. Pasan años estudiando y
quemándose las pestañas para lograr terminar una carrera, obtener
un título y así servir a la sociedad de la que son parte fundamental.
Javier Enlatorre: Bueno, ya entendí. La ley va
a proteger a los perros y gatos en sus derechos. Ahora dígame,
¿cómo pueden estos animalitos hacer valer sus derechos y manifestar
sus inconformidades?
Nacho Barbacoa: Gracias a la nueva ley, ahora
los perros contarán con una herramienta legal para defenderse
de los malos tratos de sus amos y de los abusos de la sociedad
en general. Por ejemplo, supongamos que algún mequetrefe patea
a un perrito cuando come tacos en la calle. El perrito solo esperaba
que dejara caer algún pedacito de carne pero recibe una agresión
por parte del comensal. ¿Qué hacer? Ahora puede presentarse ante
el M.P. y levantar una denuncia en contra del agresor.
Javier Enlatorre: Déjeme ver si le entendí: el
perro va a la delegación y hace la denuncia personalmente? ¿Cómo?
Nacho Barbacoa: Pues igual que usted o yo. Se
presenta ante el ministerio y expresa su queja o inconformidad.
Claro que como es perro, lo hará a base de ladridos. Si es gato,
maullando y para ello contaremos con personal canino y felino
en las oficinas públicas que atenderán a los denunciantes.
Javier Enlatorre: ¿Es en serio? ¿Cómo demonios
se va a presentar un perro ante otro perro para quejarse de un
agravio?
Nacho Barbacoa: Pues igual como lo haría cualquier
ser humano, nomás que en cuatro patas. Llega a la delegación con
dos testigos, pasa al mostrador y expresa su denuncia ante el
empleado. Digamos que una señora tiene en su casa unos cuantos
gatitos. Digamos, 18 y en la casa de al lado, su vecino tiene
un perro al que no le dan de comer como debe ser. Esto provoca
que el susodicho perro, tenga hambre todo el tiempo y que se pase
a la casa de junto y se coma la comida de los 18 gatitos. ¿Quién
tiene la culpa? El perro o su amo que no le da de comer.
Javier Enlatorre: La culpa la tiene la señora
por tener tantos gatos.
Nacho Barbacoa: ¡No seas zonzo, Javier! La culpa
es del mal dueño del perro que lo maltrata sin darle de comer.
Javier Enlatorre: Bueno, en ese caso, la señora
tendría que ir a la delegación, levantar una queja contra su vecino
y punto.
Nacho Barbacoa: Ahí es precisamente donde la
ley que propongo entraría en vigencia porque no es justo ni legal
que dos seres humanos pretendan arreglar un problema netamente
felino y canino. Hay que velar por los intereses de los animalitos,
no de sus dueños. Si el litigio es entre los animales, que se
arregle entre los animales.
Javier Enlatorre: ¡La verdad me suena muy descabellada
esa propuesta por no decir babosa, loca e improcedente!
Nacho Barbacoa: ¿Me está usted llamando baboso?
Javier Enlatorre: No, pero no veo la utilidad
de dejar las leyes en manos de animales irracionales.
Nacho Barbacoa: ¿Y en manos de quien cree usted
que están actualmente? Lo único que vamos a hacer es oficializarlo.
Gatos con gatos, perros con perros y bestias con bestias, como
tú comprenderás.
Javier Enlatorre: Bueno y suponiendo que esa
ley fuera aprobada, ¿qué pasaría con los perros que se ensucian
en la calle y no es recogida su evacuación por el dueño? ¿Contra
quién se iría la ley?
Nacho Barbacoa: Ha usted planteado un asunto
por demás interesante. En ese caso, gracias a la nueva ley, ahora
el perro puede demandar a su amo por no recoger sus heces fecales
ya que su obligación es hacerlo.
Javier Enlatorre: Ya en ese plan, ¿No sería más
fácil hacer una ley que obligara al perro a limpiar y recoger
sus propias suciedades?
Nacho Barbacoa: ¿Esta usted loco, Javier? ¿Es
usted tarado o qué? Estamos hablando de un perro, un animal, una
criatura irracional. ¿Cómo va a obedecer una ley que ni siquiera
puede leer?
Javier Enlatorre: ¡Pues es lo que yo digo! Los
perros no pueden hablar; no pueden razonar, no se pueden expresar
como nosotros y por lo tanto, no pueden levantar denuncias.
Nacho Barbacoa: ¿Quién dice?
Javier Enlatorre: Nadie dice. Es la naturaleza
la que lo impide. Un perro no puede hablar, ergo, no puede denunciar.
Nacho Barbacoa: ¿Cómo de que no? ¿Usted nunca
vio Lassie o Rin Tin Tín? Por supuesto que se hacían entender.
Iban con el comisario, un guau guau por aquí, un saltito por allá
y luego con el hocico le agarraban la manga del saco y lo llevaban
a la escena del crimen. Si eso no es denunciar, entonces qué es.
Javier Enlatorre: Bueno, afortunadamente, ya
se nos acabó el tiempo y tenemos que cortarle a esta discusión
que además de bizantina, ha resultado bastante inútil.
Nacho Barbacoa: Lo dirás de chía pero en Ecatepec
ya los estoy convenciendo. En una de esas, y dentro de unos años,
el presidente municipal será un distinguido can, un doberman,
un gran danés o tal vez un galgo.
Audio: (Ladrido de Perro)
Javier Enlatorre: ¿Quién dejó entrar a ese perro
a la cabina?
Nacho Barbacoa: Es mi perrito, el Mechas. Échate,
Mechas. No te vayas a hacer en la alfombra. ¡Mechas!
Javier Enlatorre: Méndigo perro, ya me empapó
la alfombra.
Nacho Barbacoa: Cualquier queja contra el Mechas,
preséntate ante el Ministerio Público para levantar la denuncia.
Tengo un perro abogado que es una fiera. A ver de a cómo nos toca.
Javier Enlatorre: Esta entrevista me salió demasiado
surrealista. Mejor hasta aquí con Bichos de la Noche. Se despide
Javier Enlatorre. Gracias a don Nacho Barbacoa Orejuela por su
presencia.
Nacho Barbacoa: ¡Guau!. |